El amianto «encierra en un horno» a los médicos

El personal del centro de salud de Burjassot, sin aire acondicionado por las obras, critica el riesgo para la salud

Momento en el que los operarios comenzaron los trabajos sobre el tejado del centro de salud de Burjassot
Momento en el que los operarios comenzaron los trabajos sobre el tejado del centro de salud de Burjassot

El personal del centro de salud de Burjassot, sin aire acondicionado por las obras, critica el riesgo para la salud

«Cierren ventanas y bajen persianas» fue la orden dada por los operarios que ayer por la mañana llegaron al Centro de Salud Burjassot I. La recomendación no era baladí, pues iban a realizar trabajos que implicaban la retirada de amianto (material tóxico perjudicial para la salud, en concreto para el sistema respiratorio si las fibras pasen al aire).

La cuadrilla llegó protegida con monos especiales y mascarillas, frente a ellos, el personal médico y los pacientes asistían atónitos al desembarco.

El hecho en sí creó cierta alarma entre los presentes, a la que se sumó inmediatamente el enfado y la indignación. Y es que la plantilla del centro y los enfermos llevan desde hace más de tres semana sin aire acondicionado en el centro. Así que cuando se dio la orden de protegerse del perjudicial polvo, se sintieron «encerrados en un horno».

Los trabajos son legales

Respecto a las labores que comenzaron ayer, desde la Conselleria de Sanidad se informó de que previamente al inicio de los trabajos, se ha facilitado toda la información detallada de las tareas a realizar a la Conselleria de Economía Sostenible, Sectores productivos, Comercio y Trabajo, que ha autorizado dichas actuaciones.

«También, como es preceptivo, se ha comunicado previamente el inicio y duración de las obras al Invassat en Valencia y a la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social. En definitiva, los trabajos se ajustan a la legalidad vigente, y cuentas con todas las medidas de seguridad exigibles».

Los trabajadores del Centro de Salud Burjassot I han denunciado que desde el pasado 10 de junio se ven obligados a trabajar con temperaturas que superan los 30 grados y que los médicos, empapados en sudor, buscan un ventilador a la desesperada y busca el frescor del suelo mientras los pacientes mueven con ahínco los abanicos. Desde el Departamento de Ana Barceló se asegura que se ha provisto al centro de la ventilación provisional adecuada, pero los médicos insisten en ser trasladados mientras duran las obras.