El exsecretario de actas de CAM reconoce que la legalidad de las dietas depende de la interpretación

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La Comisión de investigación que celebra Les Corts cada lunes sobre lo sucedido en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), recibió ayer a uno de los testimonios más esperados, el exsecretario de actas, Juan Martínez-Abarca. Uno de los puntos más controvertidos de su declaración fue acerca de las dietas que se aprobaron los miembros del Consejo de Adminitración por estar presentes en las sociedades participadas.

Recordó que los estatutos de la Caja explicitan que los consejeros no pueden percibir más dinero que las dietas por asistir a los Consejos de la entidad, aunque luego se interpretó que, puesto que las participadas eran también de la Caja, podían cobrar también por este concepto. «Fue un tema muy controvertido», indicó, y recordó que se llegó a comentar con letrados de otras entidades que interpretaban la norma de forma más «restrictiva».

Otro de los puntos clave era la posible falsificación de algunas actas, sobre lo cual el compareciente aseguró de forma tajante que estos documentos son un «reflejo fiel» de cada reunión y añadió que habría sido una «bomba de relojería» que se intentara introducir «un gazapo».

Acerca de la lectura del requerimiento del Banco de España en el que se advertía a la Caja de su delicada situación, aseguró que la directora general, María Dolores Amorós, estuvo media hora explicándolo, pero los consejeros estaban más preocupados por quién iba a ocupar los sillones en el nuevo Banco Base.

Una enfermera de 19 años

La siguiente compareciente fue Noelia Sala, una auxiliar de enfermería de 28 años que entró en la Comisión de Control de la Caja con solo 19. Sala reconoció que firmaba las actas de las reuniones sin leerlas, ya que había dado el visto bueno al borrador y suponía que «reflejaban lo mismo».