«El negocio es la única razón para el retorno de envases del Consell»

El director de la Asociación de latas de bebidas, Miguel Aballe, totalmente contrario a la medida

«Hay muchas razones para no poner en marcha el sistema de retorno de envases» (SDDR) que quiere implantar el Consell y «solo una para hacerlo: el negocio». Así de rotundo y crítico se manifestó Miguel Aballe, director de la Asociación de latas de bebidas, con respeto al proyecto de la Conselleria de Medio Ambiente de recogida de botes de aluminio, y botellas a través de máquinas que deberán instalarse en todo los establecimientos de venta y en los supermercados, que ha sido rechazado unánimemente por todos los sectores implicados.

Aballe asegura que «no se trata de una disputa» entre industria y ecologistas, sino de una «ofensiva comercial» para vender en España un sistema de recogida de envases que «además de carísimo, perjudicaría gravemente toda la labor de concienciación realizada por los ciudadanos en los últimos veinte años».

En sus críticas a la iniciativa de la Generalitat coincide con los hosteleros y comerciantes cuando afirma que «el coste económico es demasiado elevado» no solo por la compra del material necesario, sino también por su mantenimiento». Según los cálculos realizados por la Asociación que representa, en la Comunitat Valenciana se tendría que hacer una inversión superior a los cien millones de euros a los que habría que añadir el gasto por mantenimiento y limpieza. «Una inversión que no se justifica dado el escaso rendimiento que se obtiene en cuanto al reciclaje».

Hay que señalar que los nuevos equipamientos, solo aceptan latas de refrescos o cerveza y botellas de vídrio o plástico, de hasta 3 litros, que se entreguen en perfectas condiciones y en las que se puedan leer el código de barras. La secretaría autonómica de Medio Ambiente añade a estos tipo de envases los denominados brikcs. Miguel Aballe afirma que «no conoce ninguna máquina en el mundo que los recoja. Y añade que la estrategia es implantar el método de forma provisional para unos determinados envases, pero no para todos».

Pero además, advierte del perjuicio que puede ocasionar entre los ciudadanos que ya han adquirido el hábito de reciclar el nuevo sistema, dado que «podrían pensar que solo deben hacerlo con aquellos envases que han pagado». Su apuesta de reciclado coincide con la del resto de sectores implicados. mejorar el método existente.

También hace referencia a la cantidad de problemas que ha ocasionado en otros países, que reconocen que su implantación no ha mejorado los índices de reutilización, especialmente en Alemania, ni se ha mejorado la situación medioambiental, dado que el porcentaje de recuperación es muy bajo y los costes repercutirían directamente en el consumidor. «Desde nuestro punto de vista, tiene demasiados inconvenientes», afirma.

Ecoembes, por su parte, acusó a la Generalitat de «mentir» sobre el número de envases que no se reciclan. Al tiempo asegura que el sistema no solo no tiene ningún beneficio mediambiental sino que favorece la emisión de CO2.