Política

Felipe VI advierte que no nos podemos permitir romper nuestra frágil convivencia

El Rey afirma que con el Premio Broseta renueva su compromiso con los valores de la España democrática

El rey Felipe VI recibe el vigésimo séptimo Premio Convivencia, que concede la Fundación Profesor Manuel Broseta por su absoluto compromiso con los valores de libertad, igualdad, justicia, convivencia y respeto al pluralismo ideológico. EFE/Juan Carlos Cárdenas
El rey Felipe VI recibe el vigésimo séptimo Premio Convivencia, que concede la Fundación Profesor Manuel Broseta por su absoluto compromiso con los valores de libertad, igualdad, justicia, convivencia y respeto al pluralismo ideológico. EFE/Juan Carlos Cárdenas

El Rey Felipe VI recibió ayer el Premio Convivencia Manuel Broseta de manos del presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. Su Majestad dijo saber que “hay mucho de afecto y cariño en la concesión de este premio. Pero también hay un mandato de conciencia que me vincula y me obliga. Es así como lo siento como persona y como Rey, porque renuevo una vez más mi compromiso con los valores fundamentales de la España democrática”. El Rey explicó que los valores democráticos son el fundamento de la paz social y recordó que “la pasada Nochebuena me dirigí a los españoles con un mensaje centrado en la convivencia. Una convivencia que es frágil, que no nos podemos permitir perder y que conviene cuidar los vínculos que nos unen y nos han de unir siempre”.

Felipe VI recogió ayer en el Salón de Corts del Palau de la Generalitat Valencia el XXVII Premio Convivencia que otorga la Fundación Manuel Broseta, creada tras el asesinato en 1992 del profesor a manos de Eta y que pretende mantener y difundir los valores democráticos por los que siempre luchó.

El Rey quiso honrar “a todas las víctimas, pero especialmente a las otras 25 que fueron asesinadas ese año 1992 por la misma banda terrorista” y dijo que el profesor que da nombre a la Fundación “era la personificación del compromiso y el esfuerzo para unir personas y colectividades que conforman nuestra sociedad en un proyecto común”. Recordó también “el talente de un europeista convencido y militante por la convivencia” y que “su papel como senador y titular de la secretaria de Estado para las Administraciones Territoriales lo sitúan como hombre comprometido con el Estado”.

Dijo que el pueblo español era deudor del trabajo de Manuel Broseta en la construcción de un modelo de convivencia y que “fue un acierto que la sociedad valenciana instituyese un premio que reconozca el compromiso con los valores democráticos”.

Su Majestad tuvo un recuerdo para los galardonados en ediciones anterior y recordó que “hace dos años me fue entregada su medalla de oro. Y el premio fue entregado antes a mis padres”. Y recordó a otros galardonados como Mijail Gorbachov, Adolfo Suárez, o al pueblo de Ermua.

Dijo el Rey que “se ha reconocido la lucha y el compromiso de quienes desde la democracia plantaron cara a la amenaza del terrorismo que busca negar los derechos más fundamentales y frustrar el derecho a vivir y convivir en democracia. Nuestra democracia tiene con todas las víctimas una grandísima deuda”.

Añadió que “sin convivencia no existe libertad” y que “la Constitución es el marco que ha permitido el desarrollo extraordinario que nuestro país ha protagonizado”

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, reconoció que “la monarquía parlamentaria ha tenido una relevancia indiscutible” y que “la decisión del jurado viene a reconocer la contribución de Felipe VI en este tiempo de incertidumbres y esperanzas”.

En palabras del presidente, “el escenario es complejo y en él se ha puesto a prueba el carácter arbitral y moderador de la Corona” e hizo hincapié en que “el rey Felipe VI ha estado a la altura de ese gran envite. Ha sabido mantener la Corona fuera de las polémicas partidistas, y representa la unidad de España respetando la diversidad de los pueblos”.

Puig ensalzó que el Rey “ha proyectado hacia el exterior una visión positiva de la realidad española, en unos años que son también difíciles en el ámbito internacional” y dijo que “ha trasmitido serenidad y confianza en las instituciones democráticas, en una ola de desafección y descrédito de la política que ha crecido de manera preocupante en todo el mundo”.

Por su parte, el ministro de Fomento y presidente del jurado que concedió el premio al Rey dijo que “la deliberación no fue difícil, debo confesar” y explicó que se destacó “su valentía y determinación con que ha defendido y defiende a diario los valores de libertad, igualdad y justicia”.

Explicó también que “el fallo fue motivado por razones de virtud y de necesidad” y apuntó que “el cuarenta aniversario de la carta magna y las vicisitudes políticas propiciaban un veredicto”.

En opinión del ministro “debemos hacer pedagogía del valor de la convivencia, pero también de su precio. La convivencia en libertad y democracia se paga a diario con tolerancia, dialogo, respeto mutuo, respeto político y sentido de Estado”.

Ábalos concluyó que “la visión partidista detrae recursos de la caja común de la convivencia. La razón política y la razón práctica nos obligan a mantener saneada esta caja. Difícilmente habrá prosperidad si no reafirmamos los valores que sustentan nuestra convivencia”.

En la intervención del presidente de la Fundación Manuel Broseta, Vicente Garrido, fue donde más claramente se reconoció el valor de la determinación del Rey ante la amenaza de ruptura del independentismo catalán. Así, Garrido dijo “habéis salido en defensa del orden constitucional establecido como ya hizo vuestro padre el 23 de febrero. Habéis defendido la democracia y la convivencia desde la lealtad constitucional”. Y concluyó que “no podemos sino sentirnos satisfechos de vuestra acción en defensa de la legalidad y del ordenamiento jurídico. Por ello queremos rendiros un sentido homenaje por vuestro compromiso constante con la convivencia y la libertad de una sociedad por la que luchó y dio su vida Manuel Broseta”.

El acto se cerró con un caluroso aplauso que siguió al ¡Viva el Rey! pronunciado a voz en grito en el Salón de Cortes de la Generalitat por Juan Noguera, marqués de Cáceres.