La alegría de la Resurrección cierra la Semana Santa

Las procesiones más coloridas atraen a miles de devotos y curiosos

El Cabanyal vive su día más importante. Miles de personas se arremolinaron ayer en las calles del barrio valenciano para ver pasar la colorida procesión
El Cabanyal vive su día más importante. Miles de personas se arremolinaron ayer en las calles del barrio valenciano para ver pasar la colorida procesión

La Semana Santa Marinera de Valencia concluyó ayer sus actos con el desfile del Domingo de Resurrección, un acto único en España lleno de color, flores y música, y en el que participaron las 30 hermandades, cofradías y corporaciones que integran esta fiesta, reconocida de Interés Turístico Nacional. En este acto colectivo los cofrades vistieron colores claros (el Viernes Santo los llevan oscuros) y portaron báculos adornados con flores, mientras que los personajes bíblicos -figura propia de esta fiesta- cambiaron sus atributos por flores, que lanzaron al público.

Otra de las peculiaridades de este desfile es la ausencia de imágenes y pasos y la presencia de piezas de música más festivas, por lo que la marcha es a paso ligero.

gozo marinero

Las calles del barrio valenciano de El Cabanyal se llenaron de colores y flores. ¿El motivo?, dos procesiones, una con la imagen de la Virgen y otra con la de Cristo resucitado, que convergen cada año para significar que María fue la primera que participó, y plenamente, del misterio de la Resurrección de su Hijo. Misterio que es vivido con alegría y gozo por los miles cofrades y participantes.

Este acto supone la culminación de la Semana Santa Marinera de Valencia, en la que los detalles más característicos de la artesanía, tradición y fervor valenciano se refleja en el ambiente mediterráneo que recorren el Marítimo durante la procesión. La luz, el color y la pasión acompañan al paso de los colectivos, que sin imágenes ni tronos es saludado por el público con aplausos y muestras de alegría.

También como es tradición, el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidió la noche del sábado la Solemne Vigilia Pascual, que se inició con la bendición del «nuevo fuego» en la Puerta de los Hierros y el posterior lucernario en el interior de la Seo. La celebración, en la que se interpretaron cantos gregorianos y populares, prosiguió con la liturgia de la Palabra, la renovación de las promesas bautismales y la eucaristía.

Ayer tuvo lugar en la Seo la celebración de los laudes y de la misa cantada, presidida igualmente por el cardenal.