Política

Cerco a la corrupción

La Audiencia dirimirá la veracidad de los «papeles del sirio» del caso Zaplana

Algunas defensas de los acusados piden audiencia a la Fiscalía por si el caso sigue adelante

El expresidente Zaplana, a su llegada al juzgado, en una imagen de archivo
El expresidente Zaplana, a su llegada al juzgado, en una imagen de archivolarazonLa Razón

La causa Zaplana, también conocida como Erial, afronta esta semana el momento decisivo en que se vislumbrará con claridad, casi meridiana, si la acusación sigue adelante en sus pretensiones o si la peculiaridad de las pruebas dará al traste con la investigación policial llevada a cabo por la Guardia Civil.

La Audiencia de Valencia, en principio, ha dirimido esta semana sobre el recurso de Zaplana que incidía precisamente en las pruebas aportadas a la causa, tanto en la documentación intervenida por la Guardia Civil en el despacho del abogado de Marcos Benavent (yonki del dinero), como en la veracidad del testimonio tanto de éste como del «sirio» que aporta el papel que refleja la hoja de ruta del cobro de comisiones ilegales por los concursos para la privatización de las ITV y de los parques eólicos.

La defensa letrada de Eduardo Zaplana ha recurrido tanto el registro realizado en el despacho del abogado del «yonki del dinero» en el marco de otra investigación -concretamente de la causa Imelsa- como la veracidad del papel de marras en el que se diseña el cobro de comisiones por la adjudicación de la gestión de las estaciones de Inspección Técnica de Vehículos en la Comunitat Valenciana, así como de los diversos sectores del denominado como Plan Eólico.

La Audiencia había señalado esta semana para la deliberación y vocación sobre el recurso, por lo que probablemente este se comunicará la semana próxima, salvo que su decisión requiera de más reuniones para consensuarse. En previsión de lo que pueda pasar, algunas defensas han pedido cita con la Fiscalía la semana viniente.

La Audiencia ya decidió esta semana rechazar el recurso planteado por la defensa de Zaplana y al que se adhirieron la mayoría del resto de los acusados, sobre la validez de la declaración del principal testigo y otrora testaferro de Zaplana, Washington Belhot, en las que afirmaba que el capital que él ayudo a traspasar desde Luxemburgo hasta Uruguay era, en realidad, propiedad de Eduardo Zaplana, salvo una mínima parte que le correspondía a sus colaboradores. La Audiencia le dio toda la validez a este testimonio, prestado en calidad de testigo, y no de imputado, como pretendían las defensas.

Por otra parte, la Audiencia tendrá que dictaminar sobre el recurso de la defensa de Zaplana sobre la puesta a disposición del resto de las partes de las agendas del expresidente de la Generalitat desde el año 1997, y que constan en poder de la Guardia Civil.

Los abogados del expresidente no quieren que se faciliten estos datos al resto de las partes para que estas no trasciendan, y que solo se tengan en cuenta aquellas relacionadas con la causa.

En el marco de otra operación policial

Zaplana alega que el hallazgo de los documentos que presuntamente le imputan fue casual y que se enmarcan en otra investigación en curso, concretamente, las pesquisas de la causa Imelsa. Alega también que la entrada y registro en dicho bufete se autorizó en el marco de una operación que nada tiene que ver con Erial y que la Guardia Civil que hizo aquel registro debería haber informado inmediatamente del hallazgo. Esta pretensión es difícil de materializar habida cuenta del volumen de lo intervenido.