La Cuba cotidiana de El Flaco

El reportero gráfico lleva al MuVIM «las alegrías y los llantos» de los cubanos

El autor, en el centro de la imagen y acompañado de su familia y amigos, durante la inauguración de la muestra
El autor, en el centro de la imagen y acompañado de su familia y amigos, durante la inauguración de la muestra

Ahora que viajar parece reservado para los pudientes o para los que buscan trabajo en mercados más estables, la exposición fotográfica de José García Poveda, más conocido como «El Flaco», supone un recreo para la imaginación. La exhibición, que permanecerá en el Museu Valencià de la Ilustració i la Modernitat (MuVIM) de Valencia hasta el próximo mes de marzo, nos ofrece la posibilidad de ver la Cuba más cotidiana, esa parte de un país que todo viajero busca.

Así, la Sala Parpalló de este centro reúne cerca de ochenta instantáneas que, según su autor, persiguen que el visitante conozca un poco mejor Cuba y la vida que han llevado los cubanos.

Durante una década, él compartió con los habitantes de este país «sus alegrías y sus llantos», su capacidad de resistencia, y momentos tan difíciles como el éxodo de los balseros, uno de los que más le impactó.

Llegó a Cuba en 1990, procedente de Nicaragua, muy «tocado» por la derrota de los sandinistas, y con la idea de que aquel era un viaje «de paso».

En esta primera estancia conoció al fotógrafo de la revolución cubana Korda y decidió quedarse veinte días más. Regresó en 1993 y hasta 1999 vivió y retrató la crisis que en esa década vivía este país tras la caída del muro de Berlín, y lo hizo como «un fotógrafo cubano y no como un extranjero», recordó durante la inauguración de la muestra la comisaria de la exposición, la cubana Cristina Vives, que compartió con él su trabajo durante esos años.

Vives destacó que García Poveda llegó al país en busca del ideario político del Che, pero se dio cuenta de que el fenómeno cubano «era algo más profundo, escapó de los clichés e ingresó en la vida de sus habitantes.

La exposición, titulada «La Habana del Flaco», está acompañada de textos del propio autor que contextualizan las imágenes, y según la comisaria es una «deuda pendiente» con el Flaco que espera pueda exponerse en Cuba.

Pero García Poveda no se presenta solo en el MuVIM. En el vestíbulo del museo le espera al visitante el trabajo de Raquel Abulaila, fotógrafa de la Diputación de Valencia. Bajo el título de «Asia y África, caleidoscopio de pueblos» se presenta una mirada en forma de narración que compila testimonios y muestra la «fragilidad del ser humano».

Las imágenes son fruto de diez años de viajes de la fotógrafa a distintos rincones de África y Asia, como Indonesia, la India y Etiopía, donde convivió con sus gentes y compartió sus tradiciones y costumbres.

Abulaila define su obra como un caleidoscopio. Así que para aquellos que quieran mirar a través de él y evadirse por un instante de la realidad de España, el MuVIM les espera con otra vida, otro escenario, otro día a día tan distinto al nuestro...