Los agricultores piden el mismo trato que a Ford

Los síndicos del Tribunal de las Aguas de Valencia afirman que la única salida del Plan de Actuación en L’Horta pasa por que el Consell lleve a cabo una estrategia de viabilidad de las cosechas

Los síndicos que conforman el Tribunal de las Aguas de Valencia han mostrado su malestar tras el estudio del Plan de Acción Territorial que ha elaborado la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio para ordenar y dinamizar la Huerta de Valencia. Tras una primera valoración en la que los representantes de los regantes mostraron su cautela, ahora, una vez estudiado manifiestan su rechazo a lo que ellos denominan, «una cortina de humo» que no va a solucionar el «único problema» al que se enfrenta la huerta valenciana: su supervivencia.

«Los políticos tienen muy buena palabras, pero no quieren entrar en lo verdaderamente importante». Los agricultores defienden la continuidad de los campos y de su entorno, pero discrepan de la forma que quiere hacerlo la Generalitat. «Si quieren mantener este maravilloso espacio deberían hacer lo mismo que han hecho siempre con la grandes empresas, como Ford: favorecerle ayudas para que no abandonen la producción, sigan fabricando coches y contratando a gente».

Tienen claro cuales pueden ser la estrategias a seguir que, por supuesto, pasan por implicar a la Administración en la gestión, pero no de la manera que tiene prevista hasta ahora. «Necesitamos que el Ejecutivo valenciano establezca una estrategia de viabilidad de las cosechas». Esta solución vendría marcada por establecer un precio mínimo de cada una de las cosechas para que el agricultor, que corre con todos los gastos de producción no pierda, no solo su trabajo, sino también su dinero, para que después, como ellos dicen, «solo ganen» los intermediarios y aquellos que los comercializan. «Así la huerta se muere».

En este sentido, los representantes de las acequias del Júcar y la de Moncada, aportan otra idea que tampoco se ha tenido en cuenta. Que la Conselleria establezca una normativa para acabar con los intermediarios en todas las cosechas que se produzcan en L’Horta y las empresas comercializadoras compren sus productos directamente en el campo. «Estaríamos dispuestos a señalar un listado de productos» para adecuarlo a las necesidades del consumidor.

Pero hay más. El Tribunal de las Aguas de Valencia recuerda que la Generalitat ha considerado la huerta como un extenso jardín natural que envuelve una gran extensión urbana, como es la ciudad de Valencia. En este punto también tienen claro que se les discrimina. «Para dar continuidad al entorno rural también podrían tener en cuenta su consideración pública e invertir en ella una parte del porcentaje que utilizan para el mantenimiento de los jardines públicos». Su petición es muy concreta. Piden un 25 por ciento del dinero que cada ayuntamiento destina al mantenimiento de sus jardines.

Resulta claro para los agricultores que la Generalitat debe actuar de la misma manera que lo hace con las empresas y con las infraestructuras si quieren hacer viable un modelo económico que sirva de base a un Plan Territorial que quiere dinamizar L’Horta sin contar con los que la cuidan y mantienen. El presidente del Tribunal, Manuel Ruíz Ortega, no oculta su malestar ante «la falta real de soluciones a la huerta valenciana».