Turismo

Vacaciones solidarias entre la naturaleza y animales repudiados

A Arcadia llegan animales «que ya no tienen cabida en la sociedad y que, en muchas ocasiones, la única opción que les da el ser humano es la muerte»

Uno de los momentos preferidos por los niños es el de dar de comer a los animales. Manzanas y zanahorias son siempre bien recibidas por los caballos
Uno de los momentos preferidos por los niños es el de dar de comer a los animales. Manzanas y zanahorias son siempre bien recibidas por los caballoslarazon

¿Playa o montaña? Este suele ser el gran dilema de las vacaciones. Pero existen más opciones, como, por ejemplo, las vacaciones solidarias. Porque el verano puede ser un buen momento para colaborar con causas justas sin renunciar a la diversión.

Asociación Arcadia es una de estas opciones de vacaciones solidarias. Se trata de un espacio de respeto a la naturaleza situado en el término municipal de Llucena del Cid (Castellón) que cuenta con un refugio de animales dirigido tanto a niños como adultos.

La posibilidad de conocer de cerca y poder interactuar con animales como caballos, cabras, ocas, perros, gatos o gallinas es una gran oportunidad para los amantes de los animales que, en su día a día, no cuentan con la suerte de tenerlos cerca.

La burra Bu y sus compañeros caballos, el pavo Álex, el gato Romero, las gallinas, las ovejas Balada y Sinfonía y las simpáticas cabras, así como todos los perros de la manada de Arcadia, entre otros, permiten a los niños experimentar el contacto con los animales, desarrollar su empatía y conocer un mundo de valores y respeto a la naturaleza.

En Arcadia, los niños aprenden a ser solidarios, trabajar en equipo y muchos más valores gracias a los animales. Por ejemplo, los dos últimos perros en llegar a la manada, Set y Can, son dos hermanos, ya abuelos, que nunca han tenido un hogar. Set es ciego y Can, tuerto. Emociona ver cómo Can guía a Set y con un único ojo viven juntos y se ayudan mutuamente. Set y Can nunca se han separado y tampoco lo harán ahora, porque han llegado a Arcadia para quedarse. A través de estos dos hermanos, los niños aprenderán la importancia del trabajo en equipo y de superarse a uno mismo.

Pablo Aguilar y Beatriz López, los cuidadores del refugio y fundadores de Asociación Arcadia, realizan una gran labor con estos animales, todos ellos procedentes de algún tipo de abandono o maltrato por parte de los seres humanos. En Arcadia encuentran un hogar confortable, alimento, cuidados veterinarios, amor y respeto. Con estos ingredientes básicos, los animales, en plena naturaleza, reencuentran el equilibrio.

Beatriz López explica que a Arcadia llegan animales «que ya no tienen cabida en la sociedad y que, en muchas ocasiones, la única opción que les da el ser humano es la muerte. Sin embargo, aquí encuentran un hogar en plena naturaleza, donde se sienten queridos y respetados y, ellos mismos, poco a poco, se van reequilibrando y llegan a ser felices».

Pablo Aguilar anima a ir de vacaciones a Arcadia porque «además de que toda la familia lo pasa muy bien, a través de las actividades que realizamos, hacemos una importante labor de concienciación acerca del respeto a la naturaleza y los animales. Además, también las familias ayudan a su cuidado y manutención».

Cuando las familias llegan a este centro se adentran en plena naturaleza y les envuelve un ambiente de tranquilidad y armonía. Los adultos pueden descansar, desconectar del estrés del trabajo, caminar, leer... pero los niños siempre eligen las actividades organizadas por Pablo y Bea junto con los animales.

Ver llegar a los los animales es siempre motivo de alegría y alboroto para los niños. También están los perros de la manada, que no escatiman esfuerzos para recibir caricias de los niños. Pero el momento que todos esperan es cuando Bea les acompaña para ir a dar de comer a los animales. En grupo, se acercan a los caballos y las cabras y mientras Bea les habla de la vida de los animales y del refugio, van dando el forraje a los caballos, las cabras y la burra Bu.

Por supuesto, manzanas y zanahorias son siempre bien recibidas por los caballos, por lo que las familias no debe dudar en llevar estos manjares en su maleta.

Otra actividad consiste en ir a recoger los huevos de las gallinas y las ocas o dar un paseo con Bu y los perros por la montaña mientras Bea y Pablo les hablan de animales y plantas.

La Asociación Arcadia cuenta en su espacio, además, con el alojamiento rural Mas de Madalena, que dispone de varias habitaciones familiares y un restaurante para disfrutar de la gastronomía y la «slow life». Es, pues, un espacio para compartir, para disfrutar con todos los miembros de la familia, incluidos los animales, y sobre todo, es un cruce de caminos y punto de encuentro para quien sueña con un mundo mejor, más equilibrado, feliz y solidario.