Carmena ahuyenta a los aspirantes al Club de Campo

Por primera vez en su historia, el Club se queda sin cubrir las plazas para nuevos abonados. Hasta ahora, la lista de espera para entrar superaba los veinte años; ahora se han quedado libres 1.600 abonos

Por primera vez en su historia, el Club se queda sin cubrir las plazas para nuevos abonados
Por primera vez en su historia, el Club se queda sin cubrir las plazas para nuevos abonados

Por primera vez en su historia, el Club se queda sin cubrir las plazas para nuevos abonados. Hasta ahora, la lista de espera para entrar superaba los veinte años; ahora se han quedado libres 1.600 abonos

El abono del Club de Campo Villa de Madrid es uno de los más deseados de la capital, con una lista de espera que supera los 20 años y más de 9.000 personas aguardando a que haya un hueco para poder abonarse a las instalaciones deportivas junto a la carretera de Castilla. Sin embargo, por primera vez en la historia del club han quedado abonos sin cubrir.

En los Presupuestos de 2015 estaba previsto incorporar 2.500 nuevos abonados procedentes de las listas de espera y también de las reagrupaciones familiares –los cónyuges tienen acceso directo al club en el primer año de matrimonio y también se pueden incorporar a los hijos–, lo que suponía un gran avance para quienes llevaban esperando desde los años 90 del siglo pasado. Sin embargo, tan sólo se han cubierto 900 plazas, 1.600 aspirantes han renunciado a entrar en el Club pese a llevar apuntados desde 1994.

Según explica el ex gerente del Villa de Madrid, Alfonso Segovia, era de esperar cierta reticencia por la «incertidumbre» de las elecciones municipales, ya que uno de los partidos con más posibilidades llevaba en su programa acabar con la exclusividad del Club e incluso valoró convertirlo en una granja-escuela. Sin embargo, la reticencia ha pasado a ser negación ya que muchos aspirantes han optado por no entrar finalmente debido a las intenciones del Gobierno de Manuela Carmena de abrir el Club de Campo a todos los públicos, convirtiéndolo así en un polideportivo municipal más.

Hay que tener en cuenta que cada abonado paga al inicio 3.000 euros a fondo perdido y después, un mantenimiento anual de 730 euros. Con este dinero y algunos contratos de patrocinio, el Club se autofinancia y no necesita aportaciones municipales para cubrir los 25 millones de euros que cuesta cada año. Además, en su capítulo de ingresos también se incluyen los precios de las clases deportivas y las entradas para los no abonados, de 7 euros entre semana y 20 los fines de semana.

En el último Consejo de Administración, los nuevos directivos municipales –el Ayuntamiento de Madrid tiene un 50% de las acciones de la sociedad mixta mientras que Patrimonio Nacional y la Real Sociedad Hípica tienen el resto– aprobaron una congelación de las cuotas y, a la vez, un aumento de los costes ya que pretenden abrir el Club a los colegios madrileños para que utilicen las instalaciones deportivas por las mañanas, cuando menos uso tienen por parte de los abonados, que pagarán el traslado de los escolares hasta el Villa de Madrid.

Una apertura que no sólo ha soliviantado a los abonados, sino que ha ahuyentado a 1.700 aspirantes que este año recibieron la carta para ocupar una de las 2.500 plazas. Esto supondrá un perjuicio económico enorme, ya que sólo las cuotas de inicio que debían pagar ascendían a siete millones y medio de euros que, finalmente, se han quedado en algo menos de tres millones.

Los últimos aspirantes en entrar, con el número 11.500 aproximadamente, pidieron el abono en 1994 y, según recuerda el ex gerente del Club, cuando tomó posesión de su cargo se estaba concediendo la solicitud 4.500, que había sido pedida en 1989. En los últimos años, el Gobierno de Ana Botella hizo un esfuerzo por reducir las listas de espera, que había dejado de admitir peticiones cuando alcanzaron el número 20.500 en 2004. Así, en los últimos tres años entraron más de 3.000 nuevos abonados y se esperaba incorporar a otros 2.500 este año y 800 a partir de 2016. Incluso con todos los aspirantes que han renunciado a veinte años de listas de espera, aún quedan 9.000 que pretenden entrar en el Club.