Carmena da vía libre al ruido del Orgullo

El Pleno declara el MADO «bien de interés general» y suspende o modifica los niveles máximos previstos en la Ordenanza de Protección Acústica por la que sus organizadores han sido reiteradamente multados

Carmena tomó ayer el testigo del World Pride 2017, que albergará la capital, de manos de sus organizadores
Carmena tomó ayer el testigo del World Pride 2017, que albergará la capital, de manos de sus organizadores

El Pleno declara el MADO «bien de interés general» y suspende o modifica los niveles máximos previstos en la Ordenanza de Protección Acústica por la que sus organizadores han sido reiteradamente multados.

Ya han arrancado unas de las fiestas más conocidas a nivel internacional de Madrid. El Orgullo, que a lo largo de este fin de semana desarrollará sus celebraciones en varios distritos y, especialmente, en el centro de la capital, donde tendrá lugar la tradicional manifestación, cuenta este año con novedades. La principal, la aprobada ayer por el Pleno del Ayuntamiento de Madrid por la que el Ejecutivo de Manuela Carmena ha logrado su objetivo de «blindar» contra las multas por ruido a estos festejos.

A propuesta de Ahora Madrid y el PSOE, y con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de los ediles del PP, el Ayuntamiento aprobó declarar bien de interés general las fiestas del Orgullo. En virtud de esta declaración en las solicitudes que presenten las entidades organizadoras para las diferentes actividades programadas para el MADO «se podrán autorizar las modificaciones o, en su caso, la suspensión de los niveles máximos de emisión sonora establecidos en el artículo 15 de la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica de 25 de febrero de 2003, en los eventos enmarcados en el programa oficial de las citadas fiestas, de acuerdo con lo previsto en el artículo 9 de la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, y artículo 19 de la referida Ordenanza Municipal», indica la iniciativa municipal.

Hace apenas un par de semanas la alcaldesa Manuela Carmena reconocía la intención de su Gobierno de dar una «consideración especial» a este evento, como ocurre con las Fallas en Valencia o con San Fermín en Pamplona, para evitar «los problemas de las multas que han tenido». Problemas que concretamente se referían a la sanción municipal que recibieron los organizadores del MADO de 2015, y que ascendió a 12.400 euros, por superar los decibelios permitidos por la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica en el acto con el que concluyó la tradicional manifestación, en el que participó la propia Carmena.

En la práctica, la consideración de «interés general» significa que el Ayuntamiento no tendrá en cuenta si se superan los decibelios en estos festejos y, por lo tanto, a diferencia de lo que venía ocurriendo hasta ahora, los organizadores no serán multados. La propuesta señala que «la ciudad de Madrid, con el apoyo institucional de su Ayuntamiento, debe facilitar el camino para que se pueda seguir celebrando y reivindicando la igualdad, diversidad, respeto y derechos» y añade que «tanto ha calado esta imagen internacional de la ciudad de Madrid, que ha sido la elegida para organizar en 2017 el World Pride, un evento multitudinario y grandioso que traerá, con el apoyo del Ayuntamiento, más beneficios de todo tipo a nuestra ciudad».

Medida temporal

El blindaje contra las multas por ruido será, según aseguró la teniente de alcalde, Marta Higueras, una «medida excepcional con carácter temporal». Los ediles del Partido Popular, por su parte, criticaron que esta flexibilización de la aplicación de la ordenanza del ruido haya ido acompañada de la distinción de «carácter especial» porque «existen derechos enfrentados»: el de los participantes y organizadores del Orgullo, por un lado, y el de los vecinos de los barrios donde se va a celebrar la fiesta, y que tienen derecho al descanso, por el otro. Purificación Causapié, portavoz del grupo socialista, defendió la iniciativa aludiendo a los beneficios que deja esta celebración, que ascenderían a 150 millones de euros en la capital y a que atrae a 300.000 turistas, informa Servimedia. Por esta razón y porque hay que «reivindicar» los derechos de las personas LGTB, el PSOE quiere que «se celebre el orgullo sin penalizar a sus organizadores».

servimedia