Carmena pagará por reciclar los restos del botellón

Instalará máquinas para retornar las botellas y canjearlas en puntos en los que esta práctica es habitual.

Un hombre usa la máquina de reciclado de botellas en Finlandia
Un hombre usa la máquina de reciclado de botellas en Finlandia

Instalará máquinas para retornar las botellas y canjearlas en puntos en los que esta práctica es habitual.

La necesidad de actuar contra la práctica del botellón y la búsqueda de alternativas a las grandes concentraciones de jóvenes bebiendo en la calle se ha convertido en este primer año de Legislatura en tema recurrente de las propuestas de la alcaldesa de la capital. Carmena ha agitado en estos meses el debate en torno al botellón con una batería de medidas a las que incorporó ayer una más: la posibilidad de que aquellos que participan en un botellón puedan recibir una contraprestación a cambio de que depositen en papeleras las botellas y vasos que hayan utilizado. La iniciativa se haría factible a través de la instalación de grandes máquinas de reciclado en aquellos puntos –grandes plazas y parques– en los que esta práctica se ha convertido en habitual. El anuncio lo realizó Carmena en el encuentro que mantuvo ayer con vecinos de Tetuán. No entró en profundidad a detallar la idea pero sí avanzó que estas máquinas permitirían depositar en su interior botellas y latas. Este acto se vería recompensado automáticamente. A este respecto, la alcaldesa puso como ejemplo el modelo de maquinas que ya funciona en ciudades como Valencia, en donde los que ayuden a que el espacio en el que se ha desarrollado el botellón mediante el reciclaje de las botellas obtienen a cambio «billetes de Metro o unos céntimos». Se busca con ello, según Carmena, un «empujón para concienciar a todos en la necesidad de limpiar» la vía pública.

En el esbozo que hizo Carmena de la iniciativa de compensar a quienes no ensucien las plazas y los parques definió los botellones como «aterradores». La propuestas de estas papeleras y máquinas recicladoras funciona también, además de en Valencia y en el País Vasco, en Finlandia y Alemania.

Las máquinas se probarán a modo de experiencia piloto en las zonas aledañas a la Universidad Complutense, en las que suelen producirse grandes botellones. El momento elegido para ello será septiembre, cuando los estudiantes universitarios disfrutan de sus últimos días de vacaciones antes de comenzar el nuevo curso.

Precisamente los problemas de limpieza y seguridad que llevan aparejados los botellones que se celebran en el perímetro de la Complutense han sido materia de discusión en las reuniones celebradas entre la alcaldesa y el rector de la UCM, Carlos Andradas. Este último ha reconocido recientemente que tanto el rectorado como el consistorio coinciden en la necesidad de «colaborar para buscar fórmulas imaginativas» para solucionar este problema de limpieza: «La alcaldesa y yo tenemos el máximo empeño en que el campus esté limpio y sea un paraíso para los ciudadanos».

Estudiantes barrenderos

La propuesta lanzada ayer no es la primera que Carmena y su equipo ponen encima de la mesa en relación con el botellón. El pasado mes de diciembre, el delegado de Salud, Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, reconoció estar barajando un plan que permitiera que las sanciones impuestas por beber alcohol en la calle fueran sustituidas parcialmente por la compra de entradas para espectáculos o en alguna otra actividad cultural: «Se trataría de un ocio guiado, donde la persona diera fe de que acude al teatro, al cine... Se trata de un cambio de actitudes», precisó Barbero.

En mayo, Barbero abrió otra vía: la condonación de las multas a los adolescentes que participen en programas de prevención y tratamiento. La sustitución de las sanciones ha comenzado, de momento, para aquellos que han aceptado realizar trabajosen beneficio de la comunidad. Según los datos ofrecidos por Carmena ayer en Tetuán, ya son quince personas las que han optado por conmutar la multa por ensuciar de 750 euros por cuatro mañanas de trabajo.

Posiblemente la propuesta relacionada con el botellón que más polémica suscitó en su día fue la planteada por la propia alcaldesa y que incluía la puesta en marcha de «un servicio social de trabajo universitario» para que los jóvenes ayudaran a barrer la ciudad. Concretó entonces que los universitarios podrían convertirse en «gestores de los grandes acontecimientos juveniles», como los botellones, donde ha dicho que «normalmente la basura que se acumula es incalculable».

Al margen de estas propuestas sin concretar, lo que sí ya hecho el Ayuntamiento ha sido instalar en colaboración con la Cruz Roja 62 carpas en las zonas habituales de concentración de adolescentes y jóvenes para ofrecer información para sensibilizar sobre los efectos y los riesgos de consumir alcohol en grandes cantidades.