Juegos Olímpicos

Conquistados por el estómago

El COI da un sobresaliente a la gastronomía. En la Villa Olímpica habrá cocina española. Ñoquis de queso de Idiazábal, verduras de huerta murciana y bacalao a la riojana, los platos que les han seducido

Un centenar de comensales asistió a la cena ofrecida por la Reina y los Príncipes de Asturias en el Palacio Real
Un centenar de comensales asistió a la cena ofrecida por la Reina y los Príncipes de Asturias en el Palacio Real

Suele decirse que una de las mejores formas de enamorar es a través del estómago, y en cierto sentido la delegación de Madrid 2020 tiene que «enamorar» a los miembros del COI, seducirlos para que comprueben todas los bondades de Madrid y de España, porque cualquier detalle puede ser decisivo. Y una de ellas es indudablemente la gastronomía. «Están disfrutando de la comida española y así nos lo han hecho saber», desveló ayer Theresa Zabell, vicepresidenta del Comité Olímpico Español, que el lunes se encargó de explicar en su ponencia cómo sería la Villa Olímpica. «En ella también habrá buena comida española. Con los miembros del COI incluso hemos bromeado con el buen vino», continuó Zabell, aunque en la «ciudad» de los deportistas no habrá bebidas alcohólicas.

En las frenéticas mañanas y tardes de los miembros de la Comisión de Evaluación hay cuatro o cinco horas de ponencias y otras tantas de visitas a las sedes. En medio de ellas, la comida en el Hotel Eurostars. Los propios integrantes de la Comisión pidieron que fuera de buffet porque es lo más rápido y práctico. Hay una gran variedad tanto de platos internacionales como dentro de la gastronomía española. Uno de los días, el menú incluía ensalada de jamón de pato, ñoquis de queso de Idiazábal, sopa de pescado de roca, verduras de la huerta murciana, bacalao a la riojana y fruta y dulces de postres. Para la cena, ensalada variada, sopa de cebolla, sepia a la plancha, ternera en salsa, tallarines wok, arroz bomba con bacalao, champiñones, mozzarela de búfala, escalope de presa ibérica o cebollitas rellenos de jamón. No podía faltar uno de los productos estrella nacionales. El poder del jamón no tiene fronteras, como pudo comprobarse el pasado verano durante la disputa de los Juegos Olímpicos de Londres. La Casa de España solía recibir la visita de algunos miembros del COI, a los que se les daba la bienvenida con una «caña» y una ración de jamón. El «maestro» jamonero que había para cortarlo tuvo doble trabajo el día de la inauguración, que fue presidida por la reina Doña Sofía, ya que el hotel NH Harrington, donde se situaba la sede española, estaba a reventar, incluidos entre los visitantes 15 representantes del máximo organismo olímpico, entre ellos el Príncipe Alberto de Mónaco, que hizo un flaco favor a la candidatura madrileña de 2012 con su pregunta sobre el terrorismo, o el mejor pertiguista de la historia, Sergei Bubka. En total acudieron más de 32 miembros COI diferentes. Ese número es el máximo de votos que ha logrado obtener Madrid en sus dos intentos precedentes de albergar unos Juegos. En Pekín 2008 el éxito fue muy parecido. Ayer, los integrantes de la Comisión de Evaluación se saltaron el buffet para una cena de gala con el Príncipe y la Reina en el Palacio Real. Los visitantes a los Juegos podrán disfrutar «de la experiencia de comer» –según Joaquín Castillo, director general de Turismo de la Comunidad y uno de los ponentes de ayer– en más de 53.000 restaurantes.

Theresa Zabell, que comparte asiento en el autobús con Craig Reedie, el presidente de la Comisión de Evaluación, aseguró también que los examinadores están «relajados y a gusto» en sus visitas. Antes de las visitas de ayer conocieron la apuesta de la candidatura en alojamiento y transporte. Si Madrid 2020 es rica gastronómicamente, también es cómoda y rápida. La capital de España cuenta con 45.000 habitaciones y una capacidad hotelera de 80.000 plazas. A ellas se podrían unir las de los colegios mayores, para que haya oferta económica amplia, cuestión sobre la que se interesaron los representantes del COI. Las distancias son otro punto fuerte. El 65 por ciento de deportistas llegarían a la Villa Olímpica en 5 minutos y ninguno tardaría más de 25. Será fácil que acudan a la ceremonia inaugural. La comunicación de las subsedes con la capital sería en el AVE. Dos horas y media como máximo.

Menú real

Primero: Ensalada de langostinos, aguacate y lechugas variadas.

Segundo: Perdiz estofada a la española.

Postre: Tarta de manzana con helado de leche merengada. Vino blanco y tinto español y cava.