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De Tinduf a Villaviciosa: el verano en que Said volverá a ser niño

Es uno de los 246 menores saharauis que pasarán dos meses en la Comunidad como parte del programa Vacaciones en paz. Arantxa y Ramón, sus padres de acogida, repiten experiencia.

Es uno de los 246 menores saharauis que pasarán dos meses en la Comunidad como parte del programa Vacaciones en paz. Arantxa y Ramón, sus padres de acogida, repiten experiencia.

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Said, con tan solo 10 años, comenzó su viaje a España desde uno de los campamentos de refugiados de Tinduf, en pleno desierto del Sahara. Junto con él, otros 245 niños y niñas llegaron al Aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Said llegó a Madrid muy cansado y mareado, sin saber lo que le depararía este país. Los monitores de los niños, nada más salir del avión, les condujeron a una fundación, en la que todos juntos esperaron a las personas con las que pasarían los próximos dos meses. Cuando abrieron la puerta de la institución, Said se acercó a la que sería su familia de acogida. Sonrió. Fue la primera sonrisa de muchas.

Le esperaban Arantxa y Ramón, junto con sus hijos Gonzalo, de 13 años, e Ignacio, de 11. «No sabíamos ni la edad ni el sexo del niño, y queríamos llevar a nuestros hijos para que se sintiera mejor», afirma a LA RAZÓN la madre de acogida. Pero Said no solo compartirá los meses de verano con ellos en la residencia de la familia en Villaviciosa de Odón, sino que además vivirá con Laura, de 17 años y Walina de 26, sus otros dos hermanos de acogida, y con la mascota de la familia, un perro llamado Kiwi.

Said forma parte del conjunto de menores que participan en esta edición del programa «Vacaciones en Paz». A España llegaron 4.028 niños saharauis del desierto argelino de Tinduf, de los cuales la Comunidad de Madrid acogió a un total de 246 el pasado 30 de junio y 2 de julio. Este proyecto se inició hace cuarenta años con la intención de ayudar a los niños saharauis para que pudieran pasar los meses de verano fuera de los campamentos de refugiados y tuvieran la oportunidad de conocer una nueva cultura con sus familias de acogida. Todos los menores disfrutarán de una alimentación variada, un reconocimiento médico y diferentes tratamientos básicos, que son imposibles de realizar en los campamentos de refugiados.

¿Cualquiera puede acoger a estos niños?, la Asociación de Amig@s del Pueblo Saharaui de Madrid responde que sí. «Actualmente hay todo tipo de modelos de familias y personas de acogida, siempre y cuando la documentación requerida por las instituciones esté en regla. Los principales requisitos son ilusión, ganas de ayudar, tiempo para poder dedicarle al menor y un espacio en el hogar», afirman.

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Arantxa y Ramón conocieron el programa hace 18 años, a través de esta asociación. Walina fue el primer niño que acogieron en 2001, con tan solo 8 años había escogido la capital por el jugador del Real Madrid, Zinedine Zidane. La única pertenencia con la que llegó a España fue una riñonera, donde llevaba varios collares para su familia de acogida. Aquel año, un amigo de la familia les dijo a Arantxa y Ramón, «es como tú hijo pero sin el como». Y efectivamente, tras tres veranos consecutivos, Walina pasó a formar parte de su hogar.

Este año vuelven a participar, tras un período inactivos debido a la falta de tiempo y recursos necesarios para dedicar a otro niño. «Nos animamos a volver a ser otra vez familia de acogida, por ser la iniciativa una experiencia que nos gustaba para nuestros hijos. Estamos contentos de que ellos también conozcan otra cultura, que valoren todo lo que nosotros tenemos y que él no», dice Arantxa. Una de las principales motivaciones fue que en mayo se habían enterado de la falta de familias para los menores que venían, además de que este verano ninguno de los dos trabajan y podían «dedicarle el tiempo que necesitaba».

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Said, aunque parece que tiene menos edad, el 5 de agosto cumplirá 11 años. Su familia de acogida reconoce que es «bastante espabilado», aunque también un niño tímido que tiene que estar acompañado. «Te reclama, estamos viviendo cosas que nuestros hijos ya no requieren y ahora las necesita él», explica Arantxa.

Esta es la primera vez que Said sale de Tinduf, y «todo es una novedad para él. Tú le abres al mundo. Es una experiencia muy bonita. Lo del primer año es espectacular», afirma Ramón. Según Arantxa, una de las cosas que más le sorprendió a Said los primeros días fue Plaza Castilla: «Ver esas torres, esa altitud, el obelisco de Calatrava... Lo flipó con tanto coche y moto». Aunque lo que más le gusta «son las patatas fritas, no hay manera de que coma verduras», afirma Arantxa riendo. Ramón confiesa también que le encanta montar en bici y le «pirran» las camisetas con figuras de lentejuelas.

«Hemos tenido mucha suerte y creemos que él también por estar con nosotros. Tú te crees que vas a dar mucho y recibes muchísimo más, porque te hace cambiar como persona. A ellos les permite tener otra visión del mundo, y a ti ver que se puede ayudar a alguien. Ayudar con lo que tienes, no con lo que te sobra», sostiene Arantxa.

Toda la familia visitó el jueves pasado las playas de Cádiz. Ramón afirma que «a Said le gusta mucho el agua y está aprendiendo a nadar aquí en España». El resto del verano la familia lo pasará en la casa de fin de semana, a excepción de la última semana de agosto que, dependiendo de Said, irán o no a Tarragona a la playa, antes de que regrese de nuevo a Tinduf.

La familia no descarta la posibilidad de que Said regrese el verano que viene a Madrid con ellos. «Si él quiere volver, claro que tiene nuestra casa para que venga, ¿cómo le vas a decir que no a un niño?».

Es pensar en la despedida, y la pareja se emociona: «Ya sabemos que vamos a llorar mucho dentro de dos meses. Lo tenemos claro y se nos saltan las lágrimas, pero vale la pena hacerlo, aunque luego sea un momento triste». A pesar de que vaya a ser un instante duro tanto para la familia como para el pequeño Said, «son niños muy queridos y están deseando volver a casa con su familia», cuenta Arantxa.

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Uno de los últimos mensajes que quiere transmitir Arantxa a las familias que estén pensando acoger es que «es algo muy fácil. No te requiere nada, lo puede hacer un matrimonio mayor sin niños o con hijos. Es verdad que te cambia un poco la rutina y que habrá momentos en la vida que serán más fáciles que otros, pero nosotros el primer año que lo hicimos, yo estaba embarazada y salió bien, y continuamos los dos veranos siguientes».