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Después de 60 años, llegaron para quedarse

La Razón
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Fue uno de los regresos mas esperados. Tras más de sesenta años, el lobo ibérico llegó en el año 2012 desde Segovia a la que un día fue su casa: los montes de la Sierra de Guadarrama, concretamente a la comarca de Lozoya. Así lo pudo corroborar un equipo de técnicos de la Comunidad que realizó complicadas labores de seguimiento después de que numerosos testimonios de cazadores, ganaderos o senderistas hubiesen alertado de avistamientos del temido cánido. Una manada de lobos volvió a la región después de encontrar condiciones medioambientales de conservación necesarias para quedarse. Así lo explican los expertos: «El lobo ibérico se lleva viendo por Madrid desde hace diez años, pero hasta 2012 no había constancia de que hubiera criado». Los investigadores primero vieron a una loba embarazada, después, vieron regresar a su compañero, y al poco tiempo, la misma hembra fue vista de nuevo pero esta vez ya parida. Fue en el mes de septiembre cuando por fin se pudo comprobar que junto con los dos adultos había tres lobeznos, lo que significaba que esa familia se había establecido en suelo madrileño.

Esta vuelta a casa fue una buena noticia para todos, no sólo por el hecho de recuperar a una especie animal tan emblemática, sino porque ello simboliza el triunfo de la biodiversidad en el Parque de la Sierra Norte de Guadarrama, a tan sólo 40 minutos de la capital. Al lobo le han seguido la nutria y el águila imperial, tras conseguirse en Madrid las condiciones que no eran óptimas hace una década.