Política

Director de la Policía Municipal de Madrid tras suspender un test psicológico

Andrés Serrano regresa a su cargo tras no superar las pruebas para ascender a comisario.

Andrés Serrano ha sido uno de los mandos más criticados por parte del propio colectivo de Policía Municipal y ahora vuelve al cargo tras no haber superado un proceso de ascenso
Andrés Serrano ha sido uno de los mandos más criticados por parte del propio colectivo de Policía Municipal y ahora vuelve al cargo tras no haber superado un proceso de ascenso

Andrés Serrano regresa a su cargo tras no superar las pruebas para ascender a comisario.

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid decidió aprobar en la sesión extraordinaria de ayer el nombramiento del director general de la Policía Municipal. Andrés Serrano vuelve así a la cabeza del Cuerpo municipal tras haberse apartado durante unos cinco meses, mientras se enfrentaba al proceso de ascenso a comisario (antes llamado subinspector). Eso sí, después de hacer la instancia siguió en su cargo y, al escuchar las primeras críticas, fue cuando decidió dimitir por «ética» y se encargó de sus funciones de forma eventual el coordinador de Emergencias, Daniel Vázquez.

Según critican desde la Asociación de Policía Municipal (APMU), Serrano pasó a ocupar su puesto de intendente (antes oficial) y «se metió en un despacho en Jefatura para estudiar», según el portavoz Carlos Bahón.

La semana pasada suspendió el psicotécnico y ahora ha vuelto a ser nombrado director general de la Policía, cargo que ocupaba desde 2015. Aunque todo es legal porque se trata de un cargo eventual de confianza política y lo decide el concejal del Área de Salud, Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, el malestar ayer entre agentes y mandos del Cuerpo era evidente. Y la pregunta, la misma: «¿Para qué vuelve? ¿Para cobrar los dos meses que quedan hasta las elecciones, no? Porque no es lo mismo el sueldo de director general –que supera los 6.000 euros–, que el de intendente –que serán algo más de 3.000», explican fuentes cercanas a la Jefatura. «Para cobrar lo que queda de legislatura y ahora, de cara a las elecciones, para controlar a la Policía», apuntaba otro mando.

En cualquier caso, el regreso «con nocturnidad y alevosía» de Serrano no ha sentado bien en el Cuerpo; sobre todo, tras su intento fallido de ascenso. «Él y todos dábamos por hecho que iba a salir elegido», confiesa el mando. Eran tres plazas para 13 admitidos, pero Serrano y otros cinco cayeron en el psicotécnico. Se trataba de un test elaborado por dos empresas que corrige un sistema informático y cuyos nombres se desconocen hasta la apertura pública de plicas.

Ahora, en el Cuerpo se preguntan si el hecho de no haber superado un test de tipo psicológico, le convierte en «la persona más válida o apropiada para dirigir un cargo con tanto mando como la dirección de la Policía».

Sin embargo, Serrano terminará la legislatura en el cargo directivo. Es cierto que no ha sido un director muy querido y desde el principio fue muy criticado por los policías. Quizá más por los propios agentes que por la oposición. Nada más llegar, las primeras plazas que convocó eran para promocionar a «los suyos». Así, apostó por Paloma Morales, su mano derecha y «facilitó» su ascenso a subinspectora.

Desde APMU recuerdan su «nefasta» gestión del acuerdo de Policía, que tuvo que negociar el concejal Barbero. «Seguimos siendo el único colectivo de Emergencias que sigue sin la aplicación de las 35 horas de funcionarios», apuntan.