Literatura

El Café más antiguo dice adiós por Facebook

Las dueñas del Comercial afirman verse muy mayores y sin fuerzas para mantener el mítico local con 128 años de historia

Las dueñas del Comercial afirman verse muy mayores y sin fuerzas para mantener el mítico local con 128 años de historia

Una parte de la historia de Madrid murió ayer con la inesperada clausura del Café Comercial, que cerró sus puertas 128 años después de su inauguración. Su primera licencia es del año 1887, pero lo cierto es que en el preámbulo de Sainz de Robles de los «Episodios Nacionales» de Pérez Galdós se dice que en el año 1870 la cafetería ya existía. Por su salón estilo clásico y sus características mesas de mármol han pasado artistas, actores, escritores, políticos, intelectuales como Antonio Machado, Celia Gámez, David Trueba o Pedro Almódovar, entre muchos otros rostros conocidos. Sus paredes han sido testigos de conciertos, recitales de poesía, clases de idiomas... nada de esto volverá a repetirse. Uno de sus habituales era el recientemente fallecido Javier Krahe, que ofrecía conciertos a menudo en el emblemático establecimiento.

Pero el Comercial no sólo era famoso entre la sociedad española, su fama cruzó el charco y hasta una estrella de Hollywood como John Malkovich («El imperio del sol» o «En la línea de fuego»), cada vez que visitaba Madrid no olvidaba pasarse por el Café Comercial. Por todo ello y mucho más han sido muchos los rostros conocidos que han mostrado su tristeza en las redes sociales al enterarse de que ya no podrán sentarse en la terraza o en el salón del café más antiguo de Madrid rodeados de libros y respirando la historia cultural de la capital que impregnaba cada rincón de este mítico local de la capital.

«Es una lástima tener que escribir un mensaje como éste, pero ha llegado el día del cierre y, por ello, queremos agradecer de todo corazón la confianza que nos habéis brindado durante estos muchos años llenos de maravillosas experiencias», explicaron paradógicamente a través de Facebook, Isabel Contreras y su prima María Isabel Serracató, dueñas del café, para informar a los clientes de que el comercial no volvería a abrir sus puertas. La familia Contreras ha regentado este local desde hace cuatro generaciones, y al parecer, la salud y la falta de fuerzas es el principal motivo para no continuar.

Esta inesperada clausura también ha pillado por sorpresa a los trabajadores, alrededor de una veintena, entre los que había algunos, como Felipe, que llevaban trabajando allí 36 años. «Al parecer la razón es que las dueñas son mayores, están un poco enfermas y no les apetecía seguir con el café», dijo. Ninguno de los empleados se lo esperaba cuando el domingo por la tarde los convocaron a una reunión para el día siguiente. A su llegada les esperaban las dueñas con los finiquitos en la mano: «En verano siempre baja un poco el trabajo, pero no pensábamos que fuesen a cerrar», afirmaron. De hecho, las dueñas ya tenían las indemnizaciones calculadas, aunque por el momento los trabajadores no han aceptado la cantidad ofertada.

Muchas son las curiosidades que rodean el Café Comercial después de sus más de cien años de historia. Por ejemplo, fue uno de los primeros en tener camareras; en la planta de arriba se encuentra el Club de Ajedrez Café Comercial; en el año 2000 obtuvo el premio al mejor café del año; su nombre aparece en un chotis de Marcial Guareño que decía: «¿Quiere usted tomar un café rico? Acuda al Comercial que es exquisito». Otro dato importante de la historia del Comercial es que uno de sus clientes ilustres, el escritor Camilo José Cela, se inspiró en el antiguo Café Europeo, situado justo enfrente para escribir su obra más famosa, La Colmena.

Sin duda, uno de los principales atractivos de este histórico café era su clientela, por ello, cuando murió Doña Concha, una de sus clientas más fieles, los dueños quisieron cumplir con su última voluntad y en el Café Comercial sonó un pasodoble en su honor y en la mesa donde se sentaba habitualmente se depositó un poema y un ramo de flores. Es la única mesa sin numerar de todo el café y, tras la muerte de Doña Concha, su hijo Emilio era su ocupante habitual.

El Café Comercial también tenía una parte solidaria, fue uno de los pioneros en introducir «el café pendiente», también conocidos como «sospesos». La iniciativa comenzó en mayo de 2012 y consistía en que los clientes tenían la opción de poder dejar pagado un café y un bocadillo para que se los tomase en otro momento una persona necesitada. De hecho, hace no mucho alcanzaron la cifra de 9.000 cafés y bocadillos pendientes repartidos. Ahora todos esos clientes tendrán que buscar otro lugar donde tomar el café, aunque ninguno podrá igualar al Comercial.