La Sanidad madrileña asume 80.000 pruebas que antes se derivaban

La Consejería de Sanidad acelera los pactos de gestión en diagnóstico por imagen y del aparato digestivo en jornada de tarde y durante los fines de semana

Sólo  el hospital de La Paz, desde el pasado enero, puede asumir el 70% de las pruebas diagnósticas por radioimagen que antes se derivaban a hospitales privados concertados
Sólo el hospital de La Paz, desde el pasado enero, puede asumir el 70% de las pruebas diagnósticas por radioimagen que antes se derivaban a hospitales privados concertados

La Consejería de Sanidad acelera los pactos de gestión en diagnóstico por imagen y del aparato digestivo en jornada de tarde y durante los fines de semana

Parte del compromiso del Gobierno regional en la reducción de las listas de espera y del acuerdo con Ciudadanos para abrir los quirófanos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) por las tardes, era procurar también que se hiciesen pruebas diagnósticas no sólo en jornada extraordinaria de tarde sino también los fines de semana. Un servicio que ya se realizaba en los cinco grandes hospitales –La Paz, el Ramón y Cajal, el Clínico, el Gregorio Marañón y el Doce de Octubre– desde 2014, pero que desde la Consejería de Sanidad impulsa con nuevos pactos de gestión a más centros hospitalarios públicos.

En concreto, en el primer cuatrimestre del año se ha llegado a acuerdos con los servicios de Radiodiagnóstico y de Medicina del Aparato Digestivo, para que el Sermas asuma, a finales de año, 80.000 pruebas diagnósticas que antes se derivaban a los centros concertados. Un refuerzo que se ha logrado mediante dos vías: por un lado se ha reforzado la jornada ordinaria, para que se realicen más test durante el horario de mañana, y por el otro se ha llegado a un acuerdo para hacer jornada extraordinaria durante las tardes y los fines de semana.

Con este planteamiento, sólo el hospital de La Paz desde el pasado enero puede asumir el 70% de las pruebas diagnósticas por radioimagen que antes se derivaban a hospitales privados concertados. Así, en el caso de las ecografías, prácticamente la totalidad se podrán hacer ya en el centro y al menos el 50% de las resonancias magnéticas, según han detallado fuentes de Sanidad.

Igualmente, en el Hospital Ramón y Cajal se calcula que a final de año habrá asumido el 50% de las ecografías. En el caso del Clínico y el Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, las previsiones son que, salvo las resonancias abiertas que no tienen entre sus equipos, internicen todo el diagnóstico por radioimagen que generan al año. Así, si el año pasado se derivaron más de 60.000 ecografías, se estima que un 80% de las mismas se realizarán en la Sanidad pública madrileña.

Además, cada mes se van incorporando nuevos centros al servicio extraordinario de tarde y fines de semanas. Así, el pasado marzo se sumaron las unidades centrales de radiodiagnóstico del hospital Infanta Leonor, el Infanta Sofía, el del Sureste y del Tajo, para resonancias magnéticas, TAC y ecografías. Esto supondrá que en torno a 20.000 resonancias y unos 11.000 TAC se harán dentro del Sermas en lugar de derivarlos a hospitales privados.

Un centenar, a la concertada

También continúan firmándose o renovándose pactos de gestión para las intervenciones quirúrgicas, que ya se hacen en más del 90% de los centros hospitalarios del Sermas. Para ello no sólo se está llegando a acuerdos con los distintos servicios por especialidades, sino que, según aseguraron desde Sanidad, se trata de fomentar la contratación de eventuales, también para las pruebas diagnósticas. Asimismo, se están potenciando los hopitales de apoyo –Santa Cristina y Cruz Roja–, que no tienen lista de espera, para que realicen más intervenciones. Y para hospitales como éstos, que no cuentan con todos los equipos, supone realizar las operaciones dentro del sistema público.

Gracias a ello, las derivación de operaciones a los hospitales concertados está cayendo a cifras residuales. Si antes se desviaban unas 1.000 intervenciones al mes, ahora sólo se derivan en torno a un centenar de pacientes», aseguraron desde la Consejería, donde insisten en que gran parte del éxito se debe al esfuerzo durante la jornada ordinaria, en la que antes se hacía el 79% de las 28.000 operaciones mensuales, y ahora se ha elevado al 82,5% del total de las que se realizan durante el día. Entre esto y la jornada extraordinaria, el Sermas ha asumido en el primer cuatrimestre del año más de 4.000 intervenciones quirúrgicas que antes se trasladaban a los hospitales concertados.

Esto tiene un reflejo claro que, si bien aún no es perceptible más que en las cifras sobre el papel, en Sanidad esperan que noten los ciudadanos en los próximos cuatro o cinco meses. Y es que la lista de espera quirúrgica, especialmente en el tiempo, se está reduciendo a toda velocidad. «Si el objetivo era 80 días de espera, ya estamos en 70 días y continúa reduciéndose», afirman. Hay que tener en cuenta que antes de regresar al sistema de lista de espera quirúrgica común para todas las autónomas, la Comunidad de Madrid tenía pacientes que esperaban incluso 180 días hasta que los intervenían. Este tiempo se alargaba hasta 2.000 y hasta 3.000 días en el caso de la lista de rechazo, formada por los pacientes que se oponían a que su intervención se realizase en un hospital privado concertado.

Lista única

Esta segunda lista suponía el 80% del total de pacientes en espera de una operación. Sin embargo, desde la Consejería aseguran que ahora tan sólo supone el 20%, no sólo porque ahora se hace prácticamente la totalidad de las intervenciones en el Sistema Madrileño de Salud, sino porque se ha dado la instrucción de que se atienda cuanto antes a los pacientes más «viejos» de la lista y a los de rechazo al mismo ritmo que a los de la estructural. Es más, los nuevos pactos de gestión se están haciendo sobre los pacientes con mayor tiempo de espera, incluidos los que habían rechazado la derivación.

Según explicaron en Sanidad, «los pactos de gestión se hacen, renuevan o terminan en función de las necesidades del servicio». Si se detecta en la lista de espera de alguno de los hospitales públicos madrileños un atasco en uno de los servicios, se habla con los directores del mismo, así como con la gerencia del hospital, para tratar de buscar una solución, ya sea con el traslado a otro centro, «público para que no haya rechazo», o con la firma de un nuevo pacto de gestión.

En la Consejería aclaran que estos pactos no suponen «peonadas», sino que los profesionales sanitarios que se comprometen a ello lo hacen conforme a unos objetivos. Tanto en el aumento de intervenciones durante la jornada ordinaria como durante la extraordinaria de tarde y, tan sólo en el caso de las pruebas diagnósticas, durante el fin de semana, el cumplimiento de estos objetivos es requerimiento imprescindible para cobrar los honorarios del pacto, o éste se disuelve. «Y siempre que se puede, se fuerza la contratación de personal eventual», aseguran.