El tabú del fracaso electoral y los pactos con Podemos

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la nueva líder del PSOE-M, Sara Hernández
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la nueva líder del PSOE-M, Sara Hernández

En su despedida de la dirección de la gestora, Rafael Simancas ha hecho balance del resultado electoral destacando los éxitos frente a la rotunda debacle en el Ayuntamiento de Madrid. Así, el ya ex presidente de la gestora destacó la recuperación del poder municipal en 44 municipios, cinco veces más que en la etapa anterior, y la mejora de resultados de Ángel Gabilondo en la Comunidad, lo que convierte a la madrileña en la única federación socialista que ha superado los resultados de 2011 en el conjunto de España en votos absolutos.

En cambio y aunque llamó a la reflexión por los pobres resultados en la capital y en algunos municipios, no pasó de esa frase el reproche o la mención a lo ocurrido en Cibeles. Tampoco por el hecho de que todos los gobiernos socialistas en localidades madrileñas estén sostenidos por pactos o, como en el caso del Ayuntamiento de Madrid, sostengan pactos fundamentalmente con Podemos y sus marcas blancas. Así, Simancas tan sólo consideró que estudiar los malos resultados «es uno de los mandatos que recibirá la nueva Ejecutiva regional».

La que sí habló de la postura del portavoz socialista en el consistorio madrileño fue la presidenta del PSOE, Micaela Navarro, pero no para criticar que Antonio Miguel Carmona hubiese empeorado los resultados de Jaime Lissavetzky en el Ayuntamiento pasando de 13 a nueve concejales socialistas. En su lugar, Navarro elogió que tanto éste como Gabilondo en la Comunidad de Madrid «están consiguiendo cambiar las cosas», con la puesta en marcha de muchas de sus propuestas, «aunque no salgan en la foto». Además, apuntó a la alcaldesa, Manuela Carmena, de quien criticó que se arrogar el protagonismo de parar los desahucios, puesto que considero que esa es una tarea que lleva el sello de los socialistas. Por su parte, Ángel Gabilondo, que no podía ser elegido al no ser militante del PSOE, llamó a la unidad de los socialistas para mejorar la sociedad. «Podemos distribuirnos los puestos de la manera que sea, por sorteo, por influencia, por familias y por amistades, que si no lo hacemos pensando en los ciudadanos, este congreso no vale para nada», insistió.