Empleados de Puerta del Sol

Loteras, mimos, actores... Hasta un centenar de personas aprovechan estos días la gran afluencia de turistas a esta céntrica plaza para sacarse un sobresueldo

La Puerta del Sol reúne durante estos días a mucha más gente de lo habitual el resto de meses del año. Miles de personas se desplazan a la capital bien para disfrutar de la oferta de ocio navideña (casi toda concentrada en torno a esta plaza), bien para comerse las uvas al pie del reloj más famoso de España. La actividad en el «kilómetro cero» es frenética y una vez más ha provocado la aparición de casi un centenar de personajes curiosos que trabajan de sol a sol tratando de divertir a los viandantes en muchas ocasiones por menos de 30 euros la jornada.

Las opciones son variadas, por un lado nos encontramos con una Mamá Noel que está por décimo año consecutivo repartiendo globos a los niños «los pequeños son muy agradecidos», declara. Sin movernos del mundo de los personajes animados encontramos también a Dora la Exploradora, que junto con Bob Esponja es una de las estrellas principales de la Puerta del Sol, «a veces también me disfrazo de Minnie» declaró Deshi, la mujer que se encuentra bajo el disfraz y que habitualmente consigue recaudar entre 25 y 30 euros cada vez que acude al centro de Madrid para que le hagan fotos. En ocasiones, reconoció, ha llegado a volver a casa con 40 euros en el bolsillo después de una dura jornada de trabajo bajo su disfraz navideño. Los artistas también se agolpan estos días alrededor del reloj, ése el caso del ya clásico grupo de maricahis que tocan al lado de la estatua de Carlos III y alrededor de los cuales se reúne siempre un gran número de turistas y curiosos.

Los que de verdad logran hacer estos días en Sol mayor negocio son los loteros. Instalados desde principios de diciembre con sus mesas ambulantes repletas de números con la suerte, la «temporada» se acabará para vendedoras como «Paquita de Córdoba», que ya venía a Sol con sus padres y ahora ofrece décimos de la lotería del Niño en compañía de sus hijas, que tienen otro puesto, el próximo 5 de enero, víspera del sorteo extraordinario de Reyes.

Pero no todos los «trabajadores» de Sol llevan a cabo labores legales. Como no podía ser de otra manera, tanta gente trae consigo la aparición de carteristas que aprovechan que moverse por la plaza es una tarea difícil para sustraer las carteras y objetos de valor de los visitantes que allí se encuentran. En Sol siempre hay negocio. Se estima que, si el tiempo lo permite y la lluvia da una tregua, 21.000 personas acudan a la tan esperada cita con las uvas la noche del día 31, una cifra que supera en un 18% la del año pasado, que rondaba las 17.000, y en la que a buen seguro los «lateros» harán su agosto. Estos vendedores ambulantes, ampliamente perseguidos por los agentes municipales también tendrán negocio un día antes, durante las conocidas como «preuvas» que congregan en la Puerta del Sol a miles de personas durante el ensayo de las campanadas. Para garantizar la seguridad de todos los que acudan a ambas celebraciones, el Ayuntamiento de Madrid ha creado un dispositivo especial de seguridad por el que más de medio centenar de efectivos del SAMUR-Protección Civil y 166 agentes de la Policía Municipal trabajarán para que en las zonas donde se agolpe mayor número de gente para evitar así posibles complicaciones.

¿Qué le falta o qué le sobra al «kilómetro cero» de la capital?

Mientras decide el mejor proyecto para renovar la Puerta de Sol en un concurso público actualmente en marcha, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) quiso consultar también con los vecinos de la capital cómo les gustaría que se reformase la plaza más emblemática de la ciudad. Las preguntas de la encuesta, que se realizó on-line a través de la página del COAM, eran sencillas: ¿qué le falta?, ¿qué le sobra? y ¿qué carácter debe predominar en la Puerta del Sol. Para las 4.000 personas que participaron en el cuestionario, el empate en la primera pregunta estaba entre que haya más zonas de sombra y vegetación y asientos públicos, con un 32% y un 30% respectivamente. Es decir, aunque la propuesta inicial apenas incluye una docena de árboles, debido, entre otras cosas, al intercambiador de transportes que existe en los cimientos de la plaza, los madrileños no se resignan a no tener más verde y un espacio en el poder sentarse y disfrutar de uno de los iconos de Madrid. Por detrás de estas peticiones, queda la necesidad de una terraza o de puestos de información y, lo que tienen muy claro los encuestados es que lo que debería desaparecer para siempre de Sol es el tráfico rodado. Pese a que las sucesivas reformas han limitado a dos los carriles en los que aún se permite la circulación, el 37% de los vecinos quiere que la plaza sea totalmente peatonal. Igualmente, un 19% quiere reducir los tres quioscos de prensa, más otros tres de tabaco y loterías, que hay situados junto a las calles de Preciados, El Carmen y Montera.

A pesar de que es uno de los lugares más turísticos y comerciales de la ciudad, otro 19% rechaza las aglomeraciones de gente y también, un 15%, los espectáculos callejeros que, precisamente atraídos por la afluencia de personas, se instalan en la plaza. Curiosamente, un 10% cree que a Sol le sobran monumentos, informa Nuria Platón.