Madrid Arena

Flores tenía una «red» de menores que vendía entradas en los colegios

La Razón
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Continúa el rosario de declaraciones ante el juez Eduardo López Palop en el proceso de instrucción del «caso Madrid Arena» y cuando ya parecía que ningún imputado o testigo podía arrojar más datos sobre lo sucedido aquella noche llegó ayer la declaración de dos amigas de una de las víctimas de la avalancha, Belén Langdon, de 17 años.

Belén S., como también se llama la testigo que aportó un dato esencial para las acusación, aseguró que compró la entrada a un compañero de su colegio. Según relataron los abogados presentes en el interrogatorio, la joven, de 17 años, explicó al juez instructor que ella y sus amigas compraron la entrada por 20 euros y que sólo en su colegio, el San Estanislao de Kostka (SEK), situado en la calle Príncipe de Vergara, se vendieron unas 180. Además añadió que tiene constancia de que al igual que en su centro, se vendieron entradas en otros 50 de Madrid donde los propios alumnos formaban parte de una especie de «red» de vendedores de entradas o relaciones públicas que, según el abogado de la familia Langdon, Abdón Núñez, la empresa organizadora del fatídico «Thriller Music Park» en el Madrid Arena tenía para promocionar sus famosas fiestas, tal y como relataron los testigos de ayer.

«Las entradas se vendieron a menores por menores en los colegios por relaciones públicas también menores. La asistencia de menores estaba absolutamente controlada por quien emitió las entradas», afirmó María José Siñériz, abogada de la familia de Cristina Arce, otra de las fallecidas en la fiesta.

Para los abogados, el hecho de que Flores supiera que los colegios habían sido puntos de venta de entradas y por tanto que había «unos 6.000 o 7.000 menores» en la fiesta –según Núñez– provocó que éste no pidiera el DNI en la entrada, ni controlara qué se introducía en la fiesta o cuánta gente lo hacía.

Más de hora y media estuvo Belén S. relatando al juez todos los detalles de aquella noche en la que la menor también se quedó atrapada en el tapón que acabó con la vida de su amiga. La joven explicó que decidieron salir de la pista porque una de sus amigas se encontraba mal y que a mitad de camino Belén Langdon dio la vuelta para ir a por agua para la amiga y fue cuando les pilló el tapón. Explicó además, según el abogado Núñez, que el tapón se formó cuando los porteros de Kontrol 34, los que llevaban chaleco amarillo, cerraron la puerta del vomitorio que daba acceso a la pista, justo cuando comenzó la actuación de Steve Aoki. Este hecho, que hasta ahora no se conocía, hizo que muchos se dieran la vuelta y que otros, que no veían que la puerta se había cerrado, siguieran empujando para entrar lo que habría provocado el tapón y habría convertido la pista «en una jaula», según el letrado, ya que la puerta del vomitorio era la única que permanecía abierta, tal y como se refleja en los videos. Además, el cierre de las puertas sería lo que provocó, según los abogados, el tapón en el que fallecieron las víctimas y en el que también quedaron atrapadas las testigos.

Según recogió Efe, la primera testigo en declarar, Belén S, calificó el momento de «angustioso» y aseguró que iba de la mano de su amiga en el túnel cuando ambas cayeron al suelo y, al intentar levantarse, fueron sepultadas por siete personas. «Nos estábamos muriendo. No podíamos respirar», dijo literalmente Belén S. quien además recordó que «clavó las uñas a un niño que tenía encima para ver si reaccionaba y le hacía hueco para ver si podía salir».

La joven perdió la consciencia y con un brazo roto y una pierna «machacada» contó que fue rescatada por un chico que la llevó hasta un baño donde, ya consciente, vio a otras 50 chicas tiradas en el suelo «sin que nadie les prestara el más mínimo interés».

La segunda testigo, Carmen, de 19 años, que afirmó que en su caso compró las entradas a un conocido suyo de la Alameda de Osuna y relató que ella permaneció en una pared más de hora y media apoyada porque estaba herida de una pierna y no fue hasta las seis de la mañana cuando un agente de Policía Nacional le preguntó y llama al Samur. Una decisión que provocó que los asistentes que querían entrar en la pista donde comenzaba la actuación de Steve Aoki diesen la vuelta y se produjera el tapón en el túnel.

Menores, alcohol y exceso de aforo, un cóctel «premeditado»

«Flores sabía que si los porteros se ponían a pedir el DNI miles de personas no iba a entrar esa noche». La declaración es de Abdón Núñez, abogado de la familia de Belén Langdón, una de las víctimas del Madrid Arena. «No pidió los DNI en la entrada porque sabía que las entradas se estaban vendiendo en las puertas de los colegios, donde todos son menores», añade.

Para Núñez y el resto de abogados de la acusación, esta revelación no hace más que reforzar la petición, que realizarán a finales de mes al juez (cuando acaben todas las declaraciones), para que se impute a Miguel Ángel Flores por homicidio doloso eventual y no por homicidio imprudente, como se prevé que se haga.

Para los abogados, el hecho de que no se pidiera el DNI, ni hubiera apenas control de requisa, ni del aforo parte de que Flores era consciente de que allí había menores, alcohol y más gente de la que estaba permitido, y «a sabiedas de que lo sabía, lo permitió», afirman.

De hecho, ayer, Carmen Rodríguez, una de las amigas de Belén Langdón que testificó, reconoció que una del grupo metió dentro de la fiesta una botella de wisky sin que en la puerta de acceso se percataran de que la llevaba en el bolso.

Para Núñez, ayer quedó claro que Diviertt actuó de manera «absolutamente calculada, premeditada y estudiada», al contar con menores como relaciones públicas para vender en centros escolares a cambio de invitaciones para la fiesta. Además, los abogados señalaron que la declaración de las dos testigos pusieron de manifiesto la falta de auxilio que recibieron los asistentes que resultaron heridos en el tapón humano. Y es que, mientras que Belén S. declaró ayer que en el baño había unas 50 chicas como ella (heridas) sin que nadie las atendiera, Carmen Rodríguez afirmó que estuvo esperando más de una hora y media junto a su novio, apoyados en una pared, hasta que un agente de Policía Nacional llamó al Samur para que la atendiera.