Fomento levanta el Campamento

Hay que remontarse al siglo pasado para recordar el comienzo de la «operación Campamento» que, ayer, llegó a su fin abruptamente. Fue el primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, al alimón con el entonces alcalde de la capital, Enrique Tierno Galván, quienes pensaron en convertir en un nuevo barrio los cuarteles que el Ministerio de Defensa tenía en desuso a lo largo de la carretera de Extremadura (A-5). Y ayer, el Consejo de Ministros terminó con casi tres décadas de negociaciones entre las tres administraciones para intentar sacar un proyecto plagado de promesas y que nunca ha llegado a iniciarse. Y es que el Gobierno aprobó ayer la devolución por parte de Fomento a Defensa del 75% de los terrenos en los que estaba prevista la construcción de 10.700 viviendas, de tal manera que, hasta nueva orden, el proyecto queda oficialmente paralizado.

Desde aquella «Castellana Sur» que soñaron Leguina y Tierno Galván, hubo que esperar algunos años más a que en 1999 el presidente regional diseñara los primeros bocetos de un bulevar entre Aluche y Alcorcón. Alberto Ruiz-Gallardón recogió el testigo y en 2001 se firmó el acuerdo de bases para el desarrollo de la operación entre el Gobierno de España, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Un año después, se elaboró un Plan Especial de Reforma Interior que se paralizó al no someterse al acuerdo del pleno municipal.

150 millones por el suelo

Hasta 2005 no se recuperaron las negociaciones y a finales de aquel año se firmó el primer convenio entre Defensa, Vivienda y el Ayuntamiento de Madrid. Aún así, hubo que esperar otros cuatro años para que Gallardón, ya como alcalde de Madrid, aprobase el Plan Parcial de Reforma Interior para la «operación Campamento». En concreto, en octubre de 2011, el entonces ministro de Fomento, José Blanco, firmó con la titular de Defensa, Carme Chacón, un convenio por el cual la Entidad Estatal de Suelo (Sepes) adquiría por 150 millones de euros más de un millón de metros cuadrados correspondientes al acuartelamiento de Santa Teresa y al Polígono de Experiencias en las instalaciones militares de Campamento.

Mientras Defensa demolía los primeros edificios, Fomento debía redactar el proyecto urbanístico para su aprobación por el Ayuntamiento de Madrid. Este último paso ib aa ser el pistoletazo de salida para la construcción de viviendas, zonas verdes, equipamientos e instalaciones deportivas, además de un nuevo túnel bajo la A-5 y viales de conexión.

La crisis económica, que ha devaluado el suelo enormemente, y la falta de financiación para poner en marcha la construcción del nuevo barrio –aproximadamente 450 millones de euros más el coste del suelo– ya habían puesto zancadillas a la operación, pero el Ministerio de Fomento ha optado por explicar su abandono en los reveses que la Justicia ha dado a los planeamientos urbanísticos madrileños. El pasado mes de septiembre, el Tribunal Supremo anuló los PAU de la capital según el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1997 por la desprotección irregular de ciertos terrenos. Los barrios afectados, entre ellos el de la «operación Campamento», están ahora mismo paralizados a la espera de que el Ayuntamiento de Madrid rehaga el PGOU.

De este modo, mediante un acuerdo entre Sepes y el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), se resuelve el convenio de octubre de 2011. Sepes, que tan sólo había abonado 37 millones de los 150 comprometidos en la compra, mantendrá los terrenos equivalentes a este pago. Pero la empresa estatal de suelo devuelve a Defensa el 75% de los terrenos restantes y se extingue el pago de 112 millones pendientes.

La Abogacía del Estado ha impulsado este nuevo convenio con Defensa para avalar el acuerdo por el que se resuelve la compra-venta de los terrenos. Desaparece así (a la espera de financiación y viabilidad judicial) uno de los últimos grandes planeamientos de la capital, que buscaba recuperar grandes extensiones de terreno en manos de las administraciones públicas para la ciudadanía.