Ganadores y perdedores del bochorno madrileño

Con máximas de hasta 40 grados y una sensación de asfixiante bochorno, la canícula afecta a la cotidianidad de los madrileños, entre los que hay algunos beneficiados y otros a los que el calor les hace la vida imposible.

Con máximas de hasta 40 grados y una sensación de asfixiante bochorno, la canícula que arrecia la península afecta irremediablemente a la cotidianidad de los madrileños, entre los que hay algunos beneficiados y otros a los que el calor les hace la vida imposible.

Cada uno se adapta como puede para resistir a la jornada más crítica, hasta el momento, de una ola de calor que comenzó el miércoles y se prolongará al menos hasta que acabe el fin de semana.

Entre los más perjudicados están los trabajadores que ejercen sus labores al aire libre, como los obreros de la construcción o los agricultores, que no podrán utilizar maquinaria o realizar actividades de uso de fuego desde este viernes y hasta el lunes en terreno forestal y en una franja de terreno no urbano de 400 metros a su alrededor, por el peligro medio y alto de incendios.

También están entre los sufridores los manteros del centro, que esta mañana se agolpaban en las áreas más sombreadas, o los 'riders' de las empresas de reparto de comida a domicilio, forzados a circular en bicicleta por un asfalto incandescente para llegar a sus destinos.

Y qué decir de aquellos que se ganan el pan disfrazados de Mickey Mouse o Winnie the Pooh para fotografiarse con los viandantes en la Puerta del Sol. Una joven ataviada como Minnie contaba a Efe que los últimos días han sido "horribles"y que, a ciertas horas, el tráfico peatonal en la zona es mínimo.

Para otros sectores de actividad, en cambio, el calor es una oportunidad. Es el caso de muchas tiendas que hoy han arrancado sus períodos de rebajas estivales y, a ello, incorporan el atractivo de sus aires acondicionados.

Tampoco es mala noticia, por ejemplo, para las heladerías, aunque la mayoría de las visitadas por Efe han explicado que les va mejor cuando, aun haciendo calor, no es tan extremo como para disuadir a la gente de salir a la calle.

En cualquier caso, a la hora de refrescarse hay pocas alternativas mejores que las piscinas. En el caso de las cuatro que gestiona la Comunidad de Madrid (Puerta de Hierro, San Vicente de Paúl, Canal de Isabel II y M86), la afluencia ha aumentado un 468 por ciento durante esta semana respecto a la anterior, al pasar de 2.093 a 9.798 usuarios.

La temporada de baño ya está abierta, asimismo, en las zonas naturales de la región aptas para ello: Los Villares (Estremera), el embalse de San Juan (San Martín de Valdeiglesias) la playa del Alberche (Aldea del Fresno) y Las Presillas (Rascafría).

El calor lo sufren tanto humanos como animales, por lo que los cuidadores de Zoo Aquarium de Madrid han repartido este viernes polos de frutas, verduras y pescado a pandas gigantes, rinoceronte indio, nutrias gigantes del Amazonas y la familia de gorilas de costa.

Pero si hay un grupo demográfico inasequible al desaliento es el de los turistas, especialmente los extranjeros a los que no les queda otra que aprovechar sus días de estancia en la capital haga cinco grados o cuarenta.

Muchos han buscado cobijo en museos como el del Prado, que en estos días tiene tanto de pinacoteca como de refugio térmico, y no faltan valientes decididos a visitar el parque del Retiro, evitando denodadamente, eso sí, los lugares expuestos al sol.

Es más, incluso en un día tan tórrido como este viernes uno puede dar una vuelta por el parque y ver a osados 'runners' corriendo por el recinto. Por increíble que parezca, el Centro de Emergencias 112 de Madrid ha confirmado a Efe que nadie ha sido atendido en la región por un golpe de calor. E

Efe