Política

Más de la mitad de los madrileños dice NO a Madrid Central

El 55% considera «negativas» las restricciones al tráfico propuestas y el 67,5% no está dispuesto a cambiar sus hábitos de desplazamiento, según una encuesta entre 17.126 madrileños.

El 55% considera «negativas» las restricciones al tráfico propuestas y el 67,5% no está dispuesto a cambiar sus hábitos de desplazamiento, según una encuesta entre 17.126 madrileños.

«Viernes 30 comienza Madrid Central. Utilice transporte público». Es el mensaje del panel informativo que cientos de conductores pudieron leer ayer mientras circulaban por la M-30. Ahora bien, ¿están dispuestos los automovilistas madrileños a cambiar el coche por el transporte público, como pretende el Ayuntamiento de Madrid? La respuesta es no. ¿Están de acuerdo con las restricciones al tráfico? La respuesta también es no. Su resistencia al cambio que entrará en vigor mañana queda recogida en una macroencuesta realizada entre 17.126 madrileños de la Comunidad de Madrid por parte Moovit, la empresa de datos y análisis de movilidad urbana más grande del mundo, y la consultora Pons Seguridad vial.

El 55% de los madrileños no está de acuerdo con que se cierren al tráfico 472 hectáreas del corazón de la capital y sólo se permita el acceso a los residentes, los coches eco y cero emisiones y los que tengan etiqueta ambiental, aunque éstos sólo para aparcar en un parking público. Casi la misma proporción, el 54 por ciento de los interrogados, teme la saturación del transporte público tras la entrada en vigor de esta zona de baja emisiones que queda regulada en la Ordenanza de Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Madrid. Una saturación que, sin haber entrado en vigor Madrid Central se produce durante muchas mañanas, como relatan muchos ciudadanos en las redes sociales. «Voy a ir en moto aunque truene. Es horrible. La gente discutiendo por entrar en el vagón de metro. Se tenían que quedar fuera. Los que entraban, lo hacían empujando y pisoteando a quien fuera. Una agresividad a primera hora de la mañana que como para empezar bien el día..», narraba ayer un ciudadano en las redes sociales a pie de andén a las 8:00 de la mañana en la estación de Puerta del Sur de camino a su trabajo. Los ciudadanos tampoco están suficientemente informados sobre las restricciones previstas. El 40% declaró no conocer debidamente los detalles de Madrid Central y uno de cada cuatro reclama más información sobre los criterios de acceso a la zona de acceso restringido.

Resulta llamativo que el 67,5% de los madrileños asegure que no cambiará sus hábitos de desplazamiento. Sólo el 14,5% de los encuestados está dispuesto a dejar el coche en casa y el 16% tiene claro que dejará de ir al centro.

Ahora bien, más de la mitad de los ciudadanos (el 58,4%) está convencido de que las restricciones impuestas por el Gobierno de Ahora Madrid servirán para reducir la contaminación, aunque un 41,6% cree que no conseguirá el objetivo que se persiguen, que es reducir hasta un 30% las emisiones de CO2 a la atmósfera en 2020, con respecto a los datos registrados en 2012.

Cuando son preguntados por los beneficios que les acarreará la medida que entrará en vigor en tan sólo 24 horas, uno de cada tres piensa que «ninguno»; un 24,6% estima que «habrá más ventajas para el peatón» y sólo el 5,4% cree que «habrá menos ruido».

Los ciudadanos temen, sobre todo, que a la hora de recurrir al transporte público, se encuentre saturado. El 15,6% sospecha que «tardará más tiempo en llegar al centro», el 12,8% está convencido de que «será imposible conducir, mientras que los más optimistas (18%) creen que no tendrá «ningún» problema con los cambios que les supondrá las modificaciones en la movilidad. La encuesta revela que no son tantos los madrileños que acuden al centro de Madrid en coche. La mayoría de los encuestados se desplaza en transporte público: metro, autobús y cercanías (por este orden), mientras que sólo el 20% dice que utiliza su vehículo privado.

Según Yovav Meydad, CEO de Moovit, el pesimismo que subyace en la encuesta acerca de las consecuencias que sobre el transporte público tendrá Madrid Central «debería interpretarse como una excelente oportunidad para que los gestores del transporte público vuelvan a liderar la movilidad en la ciudad apoyándose en la tecnología y una gestión inteligente de los datos que les permita ofrecer al ciudadano una mejor experiencia de usuario y un servicio eficaz adaptando la oferta al previsible aumento de demanda de transporte público».

Para Ramón Ledesma, asesor de PONS Seguridad Vial, la encuesta refleja que la implementación de políticas públicas restrictivas o sancionadoras es un ejercicio de poder público cuya aceptación depende en gran modo de la comunicación y el momento o modo político en que se implemente». En opinión también del experto, conocido por ser el creador del carné por puntos, «de las respuestas obtenidas sí parece claro que hubiera sido necesario un mayor esfuerzo de comunicación, por una parte, y en segundo lugar, un momento político más adecuado. La implementación de acciones en los últimos meses de legislatura, y no en el segundo o tercer año, denota que los ciudadanos perciben una cierta falta de planificación».

Ayer, la Asociación de Transportes públicos, Urbanos y Metropolitanos (ATUC) alertó de que «estas restricciones al tráfico privado contaminante requerirán que las administraciones competentes potencien el servicio de transporte público urbano y metropolitano para absorber el aumento de usuarios» que previsiblemente se producirá con la entrada en vigor de Madrid Central.

Cree que el transporte público podría alcanzar los 7,5 millones de usuarios, frente a los 4,5 millones actuales «si se implementaran mejoras en el sistema relacionadas con la velocidad y la frecuencia de paso».

LA RAZÓN ya publicó el pasado 21 de noviembre que los principales responsables de controlar esta nueva regulación no han recibido ningún tipo de instrucción y desconocen cómo van a tener que actuar mañana. Los sindicatos de Policía Municipal denunciaban hace una semana la falta de previsión del Ayuntamiento. «Estamos acostumbrados a que no nos preparen y que el día que entra en vigor tengamos que saberlo todo», reconocía uno de sus portavoces.