«No habrá represalias»

Después de doce horas amotinados, los 39 inmigrantes bajaron de la azotea por su propia voluntad sin enfrentamientos ni heridos. Fue el jefe superior de la Policía de Madrid el encargado de la negociación. Interior tramita desde hace meses su expulsión

Cerca de las nueve de la noche cerca de medio centenar de inmigrantes del CIE de Aluche forzaron una puerta y se amotinaron en la azotea
Cerca de las nueve de la noche cerca de medio centenar de inmigrantes del CIE de Aluche forzaron una puerta y se amotinaron en la azotea

Después de doce horas amotinados, los 39 inmigrantes bajaron de la azotea por su propia voluntad sin enfrentamientos ni heridos. Fue el jefe superior de la Policía de Madrid el encargado de la negociación. Interior tramita desde hace meses su expulsión.

Fue el propio jefe superior de la Policía de Madrid, Alfonso Fernández, el que hizo de «negociador» y logró que las personas amotinadas del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche desistieran de su actitud tras permanecer casi 12 horas en la azotea del edificio. Según han informado a LA RAZÓN fuentes policiales, el citado mando se reunió con los amotinados, que llegaron a ser 39 –la mayoría de nacionalidad argelina (uno de ellos era marroquí)– para conocer sus reivindicaciones, que consistían básicamente en un conocimiento exacto de su situación legal en España. Sin embargo, lo que más temían los inmigrantes es que se adoptaran represalias por parte de la Policía contra ellos por el motín. A este respecto, el jefe superior fue categórico al garantizarles que eso no iba a ocurrir y que sus reivindicaciones, en especial las relativas al conocimiento de su situación legal, iban a ser atendidas. En principio, lo que pedían era salir del CIE en libertad, pero se les convenció de que eso no era posible sin cumplir una serie de trámites. Tras esta conversación con el jefe superior, los inmigrantes volvieron a sus celdas, donde se les había preparado ropa seca –estaban empapados por la abundante lluvia que cayó ayer en Madrid– y el desayuno. Fernández les acompañó en todo momento. Algunos tuvieron que ser atendidos en el servicio médico para comprobar que su estado no requería más atenciones.

Al final, lo que se presentaba como un asunto que podía derivar en un conflicto de orden público –como pretendían hacer creer quienes trataron de explotar políticamente el motín– se resolvió gracias a la experiencia de un mando policial que escuchó las peticiones de los inmigrantes y, sobre todo, les dio garantías de que no habría represalias. En declaraciones a los medios de comunicación a las puertas del CIE, el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, subrayó que el incidente había sido «felizmente resuelto» una vez que los 39 amotinados habían bajado de la azotea «por propia voluntad» y tras un proceso de «diálogo» para que desistieran de su actitud. Destacó también que el motín se había resuelto «sin heridos» ni entre los policías ni entre los internos. Interior negocia desde hace meses la expulsión de España de los 39 inmigrantes de acuerdo a las directivas europeas. Esta medida se topa con la restricción de Argelia a la repatriación de inmigrantes indocumentados. Además, no hay una frecuencia suficiente de vuelos o de barcos.

El CIE de Aluche cuenta con un nivel de ocupación del 43%, ya que hay 93 internos de los 214 que se podrían acoger. El director de este centro se reunirá con los amotinados según explicó la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa. Subrayó que los que están allí como internos es porque han incumplido la ley, han entrado ilegalmente en España o no tienen permiso de residencia. Por su parte, el Sindicato Profesional de Policía (SPP) ha recordado en una nota que «la totalidad de las personas allí retenidas lo son en virtud de un auto judicial. El motivo es asegurar el cumplimento de una orden de expulsión y la gran mayoría tiene antecedentes; es decir, han cometido al menos un delito en España, lo que implica que esa expulsión sea considerada cualificada. Ninguna otra argumentación, y ninguna otra práctica, más que el cumplimiento de la ley es el objeto de los policías que allí trabajan».