Radiografía de los carteristas de Centro

«Las bosnias» son unas conocidas carteristas
«Las bosnias» son unas conocidas carteristas

El distrito Centro cuenta con 150.000 habitantes pero recibe una población flotante de medio millón de personas los fines de semana. Durante las fiestas navideñas, estos visitantes se multiplican todavía más, lo que provoca unas aglomeraciones que son el río revuelto para los pescadores de bienes ajenos. Como dicen en la comisaría de la calle Leganitos, cada distrito tiene su particularidad y, en el más visitado de la capital, los hurtos son los primeros de la lista. Un tipo de delincuencia que, sin embargo, la labor de la Policía Nacional ha logrado rebajar año tras año.

Con una media de 20.000 denuncias por faltas y 2.000 por delitos cada año, los agentes conocen al dedillo los métodos y los lugares preferidos de los ladrones que aprovechan la distracción de turistas y vecinos para robar bolsos, móviles y carteras. Pese a que suele haber presencia policial para ahuyentarlos, la mayor eficacia se logra gracias a la actuación de paisano, que consigue pillar in fraganti a los carteristas. Sin embargo, saben que la mejor protección es la información y por ello recuerdan que la atención sobre las pertenencias es la mejor prevención del robo. Una enseñanza que extienden gracias a los planes de Turismo Seguro y entre las asociaciones de comerciantes, hosteleros y hoteleros de la zona.

La Policía, además, ha identificado los lugares, las horas y la tipología de los delincuentes comunes que son multirreincidentes por hurto. La mayoría, salvo las claveteras, son de nacionalidad extranjera y no tienen preferencia entre turistas y nacionales, sino que están atentos a los despistados. Evitan las calles demasiado saturadas y también los enfrentamientos si son pillados por sus víctimas. Actúan en grupos de tres o cuatro personas que fluctúan entre sí y procuran llevar gorras o capuchas que les oculten la cara. Cada uno tiene su ritual y sus preferencias:

Claveteras

Suelen ser españolas de raza calé que abordan a los turistas con ramos de claveles que venden por una moneda. Mientras la víctima busca su cartera para pagarles introducen una mano por un agujero que lleva la bolsa de los claveles y se apropian de la cartera o el móvil. Sus zonas favoritas son el entorno del Museo del Prado y el Museo Thyssen. También trabajan en la Plaza Mayor y en los jardines de Sabatini. Prefieren las mañanas, cuando los turistas hacen sus visitas.

Descuideros

Son los más habituales y, aunque prefieren las tardes, también los hay muy madrugadores. A primera hora de la mañana acuden a los hoteles, allí esperan a que los clientes dejen sus pertenencias distraídas mientras hacen el «check in» o el «check out» del establecimiento y roban ordenadores, tabletas e, incluso, maletas enteras. También acuden a las estaciones de tren o autobús para sustraer los equipajes de los pasajeros que se despistan de sus pertenencias. Otra modalidad es quitarles la cartera cuando están subidos en el transporte justo antes de que se cierren las puertas y bajar en el último momento o a la inversa, aprovechar cuando van a bajar las víctimas para robarles sin que se den cuenta.

Las paradas de los autobuses turísticos son otro punto habitual en el que operan este tipo de delincuentes, puesto que esperan a que llegue el vehículo como si fuesen un turista más y, en la cola para subir, efectúan el robo y se van tranquilamente. En el caso de bares, restaurantes y terrazas, especialmente en las que hay cristaleras, donde vigilan a los clientes para observar los bolsos, que, colgados sin cuidado del respaldo de los asientos, son fáciles de sustraer. También roban los teléfonos móviles que se dejan en una esquina de la mesa, fáciles de ocultar bajo un mapa o una chaqueta mientras se pregunta una dirección. Lo mismo ocurre en bares y discotecas, donde meten la mano en los montones de ropa y bolsos para robar lo que encuentran.

Carpeteras

Una modalidad de los descuideros son las carpeteras. Se mueven en grupos numerosos, especialmente por las tardes, y llevan siempre una carpeta con la que piden firmas de apoyo a alguna ONG, albergue u organización de niños sordomudos. Habitualmente suelen rellenar las casillas ellos mismos y, mientras piden la colaboración, varios compinches rodean a la víctima y le quitan sus objetos personales. Tienen preferencia por las zonas de Gran Vía, Arenal y Montera y, especialmente, en el entorno de los restaurantes de comida rápida. También ponen la carpeta encima de los móviles que se dejan en las mesas para llevárselos consigo cuando la levantan.

Carteristas

Siguen el horario comercial, sobre todo por las tardes, y aprovechan las aglomeraciones de gente en las calles comerciales o a la entrada de las tiendas para sustraer las carteras de los bolsillos traseros de los pantalones, de los abrigos y también de los bolsos, llegando incluso a abrir la cremallera mientras caminan. Actúan con ayuda de un compinche y una muleta, que puede ser un periódico o una chaqueta, con la que ocultan su botín para pasarlo inmediatamente a su compañero y huir en direcciones distintas para no ser detectados por la víctima o la Policía. Tienen preferencia por las zonas peatonales de Preciados, Carmen, Callao y Sol, porque es donde se juntan más personas, especialmente con motivo de las fiestas de Navidad.

Ronaldinhos

Habitualmente suelen ser extranjeros procedentes del Magreb que trabajan siempre de noche y en las zonas donde hay más bares de copas, como el entorno de Huertas y Chueca. Se reúnen en grupos y juegan con un balón de fútbol, haciendo jugadas ingeniosas con las que distraen a las víctimas, habitualmente lanzándoles un pase o simulando jugar un partidillo. Entonces aprovechan para quitarles la cartera o el móvil en choques disimulados e, incluso, les quitan las pertenencias si las han apartado en algún lado para jugar con el balón.

Falsos revisores

Actúan en todo el distrito. Acuden frecuentemente por las mañanas a los domicilios haciéndose pasar por revisores del gas, el agua o la electricidad. Cuando convencen a un vecino de que les deje pasar para tomar nota de los contadores, aprovechan para robar todo lo que tienen a su alcance. Si la víctima es de la tercera edad, tratan de engañarla diciéndole que vaya a otra habitación a abrir un grifo o a comprobar un interruptor para robar en más lugares de la casa mientras no los vigilan. También estafan a los ancianos cobrándoles por un servicio de revisión de calderas que no han contratado o es innecesario.

«Las bosnias» vuelven al Metro

El año pasado, la Policía Nacional logró detener al clan de «Las bosnias», un grupo de mujeres de esta nacionalidad que actuaban en el Metro de Madrid robando carteras y bolsos aprovechando las aglomeraciones en estaciones y vagones. El Juzgado de instrucción nº 48 de Madrid dictó el pasado mes de febrero una orden de alejamiento de estas rateras del suburbano madrileño, por lo que se mudaron a Barcelona para seguir con su carrera delictiva. Sin embargo, la Audiencia Provincial en mayo revocó la medida cautelar que les prohibía la entrada, alegando que era desproporcional y que carecía de cobertura legal porque no quedaba claro a qué víctimas protegía dicha medida. Este hecho, sumado al de que la Policía barcelonesa, con la colaboración de la Fiscalía catalana, les ponía las cosas muy difíciles para actuar en el Metro de la Ciudad Condal, espoleó su vuelta a las andadas por el suburbano madrileño de nuevo.