Libertad sin cargos para la expareja de la trabajadora de Iveco que se suicidó

El hombre, que era el principal sospechoso de la difusión del vídeo, se ha entregado en el cuartel de la Guardia Civil de Mejorada del Campo, en Madrid

Los compañeros de Verónica de la fábrica de Iveco en San Fernando de Henares se concentran cada día a las 10:00 y a las 19:00 horas en señal de homenaje / Foto: Jesús G. Feria
Los compañeros de Verónica de la fábrica de Iveco en San Fernando de Henares se concentran cada día a las 10:00 y a las 19:00 horas en señal de homenaje / Foto: Jesús G. Feria

La expareja de la mujer que se suicidó esta semana tras la difusión de un vídeo sexual se ha entregado esta tarde y tras declarar en la Jefatura Superior de Policía de Madrid ha quedado en libertad sin cargos.

No pudo con la presión. El joven que difundió el vídeo sexual de la trabajadora de Iveco y que empujó a ésta al suicidio acudió a eso de las 16:00 horas, de forma voluntaria, al puesto de la Guardia Civil de Mejorada del Campo para entregarse a las autoridades.

Todo el mundo hablaba de él y ha debido sentir el reproche unánime de la sociedad por compartir un vídeo que Verónica le mandó hace cinco años, cuando ambos mantenían una relación afectiva. La propia víctima, antes de quitarse la vida, ya le había señalado como el presunto autor de la difusión y se quejó ante la dirección de Iveco y a sus compañeras de la «faena» que le había hecho.

Tras el fatal desenlace del suceso, él sabía que le buscaba la Policía Nacional de Alcalá de Henares, que comenzó a investigar el suicidio de la chica que decidió ahorcarse el sábado en su domicilio. El joven se presentó en las dependencias de la Guardia Civil como la «ex pareja» de Verónica Rubio y los agentes llamaron enseguida a los compañeros de la Policía Nacional de Coslada. A última hora de la tarde prestó declaración en la Jefatura Superior de Madrid ante la Brigada de Delitos Tecnológicos de la Policía Judicial y quedó en libertad a eso de las 21:30 horas. Por la mañana, el Juzgado de Instrucción número 5 de Alcalá de Henares abrió diligencias previas y decretó secretas las actuaciones.

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Los agentes tendrán que determinar ahora el ánimo o la intencionalidad con la que el chico compartió el vídeo. Se ha especulado con la posibilidad de que la víctima y el joven, también trabajador de Iveco, hubieran mantenido esa relación sentimental en el tiempo y cuando Verónica no quiso seguir más, él podría haberla amenazado con sacar a la luz las imágenes.

En ese caso, el joven habría incurrido en un delito de extorsión (el llamado ahora «sextorsión») y coacciones. Aunque lo más probable es que el joven, que habrá procurado asesorarse por algún abogado estos días, alegue que lo compartió sin ninguna maldad o que incluso lo hizo por error o de forma involuntaria, un extremo muy difícil de probar.

En cualquier caso, los investigadores también van a investigar a todos los compañeros de la empresa que decidieron compartir, bien reenviando por WhatsApp o incluso subiéndolo a redes sociales tipo Facebook, el vídeo de Verónica. Y es que la cadena fue de tal magnitud que fuentes conocedoras del caso aseguran que el 80% de los trabajadores habían visto la famosa grabación.

Así lo sintió, desde luego, Verónica, que la última semana soportó cómo algunos compañeros de otras áreas se acercaban a la suya para ponerla cara y señalarla. Soportar las miradas y los cuchicheos a su paso hizo mella en ella hasta que el viernes explotó al conocer que el vídeo había llegado a su marido, con el que había tenidos dos niños de cinco años y nueve meses.

Ese día salió de Iveco con un ataque de ansiedad. Al llegar a su casa de Alcalá podría haber mantenido una fuerte discusión con su marido Daniel. El sábado por la mañana, aprovechando que los chicos habían bajado al parque, ella se quedó en casa para quitarse la vida. La jueza del número 5 de Alcalá, que estaba en funciones de guardia ese día, fue quien acudió al domicilio conyugal y se hizo cargo del levantamiento del cadáver, al que le hicieron la autopsia.