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Torre Europa estrena fachada con polémica

El rascacielos de Azca está inmerso en unas obras para modernizar su imagen e instalaciones interiores. Miguel de Oriol, arquitecto del edificio, ha pedido amparo al COAM ante su «desfiguración»

  • En el proyecto de reforma, la nueva Torre Europa cuenta con un revestimiento metálico que le da una imagen más moderna
    En el proyecto de reforma, la nueva Torre Europa cuenta con un revestimiento metálico que le da una imagen más moderna

Tiempo de lectura 4 min.

24 de julio de 2016. 17:02h

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Paula Poveda Madrid. 23/7/2016

Cuando hace algo más de 30 años el arquitecto Miguel Oriol diseñó el que fuera uno de los primeros rascacielos modernos de la capital, la conocida Torre Europa del complejo empresarial de Azca, nunca pensó que terminaría pidiendo amparo a la más alta autoridad de su gremio, el Colegio de Arquitectos de Madrid, ante la amenaza de unas obras que podrían acabar «desfigurando» su diseño.

Con 30 pisos y 113 metros de altura, la torre está sumida en un proceso de renovación y modernización con el que pretende atraer a nuevos inquilinos tras la marcha de la consultora KPMG de sus instalaciones. Una actualización para la que los propietarios del edificio, el Grupo Infinorsa, invertirá 20 millones de euros y que pretende, entre otras cuestiones, mejorar la eficiencia energética del edificio, adaptar la infraestructura a las últimas tecnologías y mejorar accesos, zonas comunes y también el hall de entrada.

El conflicto surge con otro de los puntos que serán sometidos a remodelación y que, según el COAM, es precisamente la seña más identificativa del diseño del arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes: su fachada.

El pasado abril, cuando comenzaban a instalarse los andamios en el edificio, desde la consultora JLL –la misma que se ha encargado de la venta del Edificio España– se informaba de que la «cara» de Torre Europa sufriría cambios. «No se va a demoler, pero tendrá una imagen nueva, la idea es hacer un recubrimiento de los pilares vistos», avanzaba el El Economista el director del área de oficinas de JLL, José Miguel Setién. Un diseño, que incluye una nueva «visera» para el edificio como puede verse en la recreación que han instalado delante del inmueble en obras, y que ha hecho sonar todas las alarmas para el «padre» del diseño, Miguel Oriol, para el que los detalles de la remodelación son una incógnita.

Según avanzan los trabajos, que está previsto terminen entre finales de este año y principios de 2017, un revestimiento metálico ha comenzado a cubrir los «nervios» del rascacielos que no son otra cosa que su esqueleto ya que, en su interior, el edificio apenas cuenta con dos pilares por planta. Un acabado que, según los expertos consultados, podría explicar el aspecto «más metálico» que luce el edificio en la recreación.

«Siempre que se cambie un edificio emblemático debe tenerse en cuenta el criterio de su autor, sobre todo cuando, como en este caso, aún vive», explicó José María Ezquiaga, decano del COAM. La comisión deontológica del órgano que preside ya conoce el proyecto de reforma del rascacielos que se ha encargado al estudio RTKL y aunque antes existía la obligación legal de pedir aprobación a su autor o a la administración competente, en este caso el Ayuntamiento de Madrid, para llevar a cabo cualquier modificación en la imagen de un edificio emblemático como es esta torre, recuerza Ezquiaga, ahora la nueva imagen del edificio –que al contrario de lo que ocurre con otra torre emblemática de la capital, el Edificio España, no cuenta con ningún tipo de protección especial– depende únicamente de sus propietarios.

Ante la queja del arquitecto, el Grupo Infinorsa ha asegurado que las mejoras que están llevando a cabo en el edificio «respetan la esencia del diseño original» aunque, en declaraciones a Efe, reconocen que «es necesario adoptar algunos elementos a las necesidades de las compañías del siglo XXI. Esto es: integración de la mejor tecnología en la torre y la adaptación de los espacios a las nuevas tendencias laborales, como es el “coworking”, la redistribución de espacios predominantemente diáfanos o la luz como elemento determinante en el espacio de trabajo».

Torre Europa fue premiada por el COAM en 1986, obtuvo el premio Asprima como edificio singular y el premio nacional Secometal a las construcciones metálicas.

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