Política

Catedral de la Almudena

Un grupo anarquista asume la colocación de la bomba de La Almudena

Imagen del confesionario en el que encontraron la bomba
Imagen del confesionario en el que encontraron la bombalarazon

El canónigo de la catedral encontró ayer una bolsa con un artefacto explosivo compuesto por 1.200 gramos de pólvora y 600 de tornillos en la catedral de la Almudena de Madrid.

El grupo anarquista autodenominado «comando Mateo Morral» utilizó esta mañana en la página web Contra Info de ese movimiento extremista para asumir la autoría de la colocación del artefacto explosivo ayer en el catedral de La Almudena. Según han informado a La Razón fuentes antiterroristas, los expertos le dan, en principio, bastante credibilidad a esta reivindicación. La bomba, compuesta por un 1,200 de polvora y 600 gramos de tornillería estaba preparada para explotar con un sistema de relojería y, de haber explotado con el templo lleno de fieles, hubiera podido causar numerosas víctimas. «No se trataba de un artilugio de escasa potencia sino de un artefacto que pretendía hacer mucho daño».

El nombre de «Mateo Morral» está vinculado al anarquismo español y a la zona misma donde fue colocada ayer la bomba, ya que es el nombre del anarquista español Mateo Morral Roca (Sabadell, 1880-Torrejón de Ardoz, 1906), responsable del atentado contra el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia el día de su boda el 31 de mayo de 1906, a escasos metros de La Almudena.

En las comunicaciones encontradas por la Policía, este grupo se atribuye la acción y señala que se trata de un ataque a los lugares sagrados de la Monarquía.

En el comunicado, el grupo asegura que su objetivo es "dar caña a la monarquía borbónica en sus lugares sagrados"y finalizan con la frase: "Es un llamamiento a la guerra sin límites utilizando nuestra imaginación y energía para acabar con este mundo podrido".

Todo comenzaba ayer, cuando la Policía desactivó ayer a primera hora de la tarde en el interior de la catedral de la Almudena de Madrid un artefacto explosivo que contenía 200 gramos de pólvora y un kilo de tornillos listo para explosionar, sin que se registraran heridos ni daños materiales. El artefacto estaba junto a un confesionario y fue hallado por un sacerdote, que fue quien dio el aviso a la Policía.

El padre Jesús Junquera terminaba su turno de confesiones a la una de la tarde. Como es habitual, al terminar de administrar el sacramento del perdón salió del confesionario que se encuentra en una capilla a la izquierda de la nave central. Entonces observó que había una bolsa de basura en el suelo. No suele ser extraño, dado el trasiego propio de la catedral de La Almudena, ya que a menudo se tope con alguna bufanda, unos guantes.... Por ello, no dudó en avisar al conserje del templo sobre el hallazgo. Juntos intentaron coger la bolsa y, al ver que pesaba mucho, miraron en su interior. Fue entonces cuando decidieron llamar a la Policía, puesto que lo que había en el interior era una bomba casera. «Si ves algo tirado en la catedral no lo vas a dejar allí», se justificó el canónigo de la catedral para explicar por qué había cogido la bolsa.

Apenas pasaban diez minutos de la una de la tarde, cuando por la megafonía se solicitó a los feligreses y turistas que se encontraban en la catedral que la abandonaran. Poco después llegaron los especialistas en desactivación de explosivos (Tedax) del Cuerpo Nacional de Policía y certificaron las primeras sospechas del sacerdote y el conserje: un artefacto explosivo compuesto por 1.200 gramos de pólvora, 600 gramos de tornillos, una bombona de campinggas y un reloj despertador, además de un detonador. El artefacto «no era de broma», dejaron caer los agentes al padre Juan.

Los Tedax decidieron transportar la bolsa en la que estaba el artefacto a un lugar más recogido para manipularlo: la Sacristía de la catedral. Ricardo Magaz, presidente de la Sociedad Científica Española de Criminología –también fue policía durante 30 años–, aseguró que «a pesar de que el artefacto fuera rudimentario o casero, quien fabrica un explosivo de esta magnitud y con metralla, como son los tornillos, lo que pretende es causar un mal, e incluso matar». En este sentido, insistió en que «la onda expansiva, si llega a explosionar, hubiera alcanzado los ocho metros y podría haber registrado varias víctimas mortales». Además, continuó Magaz, la metralla podría haber afectado a muchas más personas. «Yo conozco la catedral y los tornillos, que en esa situación son como balas, habrían alcanzado el otro lado de la iglesia, por lo que los daños podrían haber sido mucho mayores». Si llega a explosionar en el momento que había personas alrededor, el porcentaje de víctimas mortales hubiera sido muy alto. «Es importante tener en cuenta que los materiales –pólvora, bombona de camping gas, tornillos y un temporizador– son básicos; es decir, no son de doble uso, como pueden serlo algunos abonos agrarios, nitratos o ácidos, como los que pretendió utilizar el joven que intentó atentar en la Universidad de las Islas Baleares», señaló. La pólvora es relativamente fácil de conseguir, «basta con poder acceder a cartuchos de cazadores». El resto, la fabricación del artefacto, puede encontrarse en internet. «En la red se pueden encontrar mil maneras de fabricar explosivos e incluso de elaborar la propia pólvora».

Los Tedax desactivaron el explosivo y, tras mantener la zona acordonada, han levantado el perímetro de seguridad a las 16:00 horas, aunque media hora después hubo que volver a desalojar La Almudena y, finalmente, a las 17:50 horas sus puertas se abrieron al público definitivamente.