Distribución

Vuelta al cole y al top manta de los libros de texto

Decenas de jóvenes venden en Libreros sus ejemplares antiguos. Los comerciantes denuncian pérdidas de 300 euros al día

Los jóvenes que venden sus libros se agolpan en la calle Libreros
Los jóvenes que venden sus libros se agolpan en la calle Libreroslarazon

MADRID- La calle Libreros es bipolar. Al menos, estos días. La parte de abajo de la vía es un bullicio de jóvenes que han montado pequeños «top manta» para revender sus libros de texto rodeados de posibles compradores y curiosos. En la parte de arriba, casi de forma literal, no hay nadie. Abajo se venden y compran libros a cada minuto. Arriba, nada. En «Libreros de abajo» se pregunta, comprueba y compara producto en todo momento. En «Libreros de arriba» nadie ojea un solo ejemplar.

Y es que en la parte inferior de los apenas cien metros que mide la vía que une Gran Vía con la calle Estrella se instalan quienes quieren revender, ilegalmente y mucho más barato, los libros de texto para este curso. En la parte de arriba se ubican las librerías de toda la vida que ven, impotentes, cómo el negocio se les va «delante de nuestras propias narices». Uno de los comerciantes perjudicados, Pedro Ángulo, de la librería La Casa de Troya, protesta porque «las pocas veces que llegamos a tener cola vienen a quienes están esperando y les venden los libros que nos iban a comprar a nosotros».

Y es que el mismo libro que que Pedro vende por casi 30 euros en su establecimiento legal, es relativamente sencillo encontrarlo, fuera de la ley, en la puerta de su tienda por apenas ocho.

La Policía considera la actividad de estos jóvenes (algunos no tan jóvenes) como venta ambulante. La normativa en estos casos establece que el género debe ser requisado y el vendedor multado. Si el propietario de los productos quiere recuperarlos debe ir a dependencias municipales donde le serán devueltos siempre y cuando abone previamente la multa. La realidad, según los comerciantes de la zona, es que ni se multa ni se requisan libros. «Aunque este año se están portando más porque aparecen con más frecuencia que en otros cursos», reconoce Ángulo. Cada vez que los agentes aparecen, y es con cierta frecuencia, los vendedores recogen a toda velocidad y salen corriendo.

«Nos pagamos la vuelta al cole»

Cora tenía ayer uno de los «top manta» con más variedad de la calle. Se encontraba a apenas cinco metros de la puerta de la librería de Pedro. Había libros de Primaria, Bachillerato, ESO e incluso para niños pequeños. «Es que no son sólo míos, también me han dado familiares y amigos», explicaba. En función del libro pedía entre dos y diez euros, muy lejos de los 20 euros que el establecimiento tendría que cobrar por ellos. Frente a ella, Vivian y Katherine, de 18 y 19 años, pedían 10 euros por cada uno de los veinte libros que se disponían a vender. «Ese dinero nos ayuda a nosotras a comprar nuestros libros y material escolar», argumentaban. Ana y Rafa daban el mismo argumento. Ellos también se sentaron con una veintena de libros y pedían otros diez por libro. «¡Acabamos de llegar y ya hemos vendido uno!», decían satisfechos. Todos los que allí vendían manejaban, aproximadamente, los mismos precios y productos.

En una hora, y tras consultar a todos los que allí ofrecían libros, se hicieron apróximadamente 30 compra ventas de libros. «Así que imagínate cuánto pierdo yo», se quejaba Pedro.

Las grandes colas, en las tiendas de compra-venta

Justo en medio de la calle Libreros, como partiendo los dos polos de la calle, hay, durante todo el día, dos largas colas de interesados en comprar o vender libros. Esperan para acceder a las librerías Fortuna y Madrid, que se dedican de forma legal a esta modalidad y ofrecen precios más económicos. Los vendedores ambulantes ofrecen todo tipo de libros a quienes esperan su turno en cola. Al mismo tiempo, muchos de estos vendedores cogen la vez en la fila para, en caso de no colocar su producto en la calle, entrar a la tienda para venderlos. Los comerciantes aseguran que la situación «ha empeorado considerablemente en los últimos años».