Antonio Ramírez de Arellano: «Si los gobiernos generan incertidumbres, seguro que habrá contestación»

Rector de la universidad de Sevilla

Las «pérdidas irreversibles» de las que alertaron los tres rectores de las universidades sevillanas en un manifiesto, ¿cómo se van a reflejar en la Hispalense?

–Ese documento está vinculado a una situación que está generando una superposición de normas por parte del Gobierno de España y creando incertidumbre general en cuanto a la financiación. En este aspecto hay dos rutas. Por una parte, la dotación para becas y para la investigación. Este año vamos a tener una bajada de ingresos en investigación del 33 por ciento, vinculada a las políticas del Gobierno central y las rebajas que aplica la Junta de Andalucía. En cuanto a esta Administración, también hay una reducción importante. De los 1.500 millones de euros que habría para todo el sistema, se ha producido una rebaja de 180 millones para todas las universidades andaluzas. Todo ello desemboca en una rebaja de más del 10 por ciento del presupuesto de la Universidad de Sevilla en 2013.

–¿Dónde se ha tenido que meter la tijera?

–Fundamentalmente en los sueldos, puesto que hay prevista una bajada por parte de la Junta de un cinco por ciento. En investigación la bajada es del 33 por ciento y en gasto corriente, en torno al 20.

–¿Se van a ver paralizados proyectos de investigación por la aplicación de estos ajustes?

–La situación general hace que se ralenticen, puesto que no hay la misma disponibilidad económica. Hasta ahora, hemos venido capeando el temporal y avanzando en los proyectos de investigación e infraestructuras. Los efectos de la crisis se van a ver a medio-largo plazo. Los recursos humanos de la investigación se van a ver fuertemente recortados.

–¿Corre peligro el empleo de la Universidad?

–La plantilla es en su mayor parte estructural, tenemos muy poco componente interino o asociado a tiempo parcial. Estos costes laborales se pueden sostener, puesto que en los últimos años hemos tenido una política docente e investigadora muy ajustada y no hemos sobrepasado nunca los límites que la Junta nos ponía cada año. En cuanto a la promoción, hemos tenido una superposición de normas estatales y autonómicas que, de una manera desafortunada, están impidiendo la promoción de profesores. Hay que recordar que en el resto de las administraciones no están prohibidas las promociones, siempre que se respeten los límites de masas salariales recogidos en los presupuestos. Sin embargo, en nuestro caso, teniendo una senda de ahorro, no puede haber promociones. Es una situación injusta.

–¿Cómo valora las movilizaciones llevadas a cabo por los estudiantes de la Hispalense contra la subida de tasas?

–El claustro ya se pronunció de manera unánime contra las incertidumbres que estaban generando las normas estatales. Estas medidas de ahorro se podían haber planteado de una manera más constructiva. Por primera vez, se regulaba a través de una norma orgánica una ley de tasas, que se traduciría en dificultades para pagar las matrículas y restricciones en las becas. El resultado ha sido que el número de becas ha sido alto y al final habrá menos becarios porque las condiciones son más restrictivas. Las personas adaptarán sus currículums a las nuevas condiciones.

–¿Cree que se dan las circunstancias idóneas para volver a plantear un paro académico?

–El paro académico es una realidad que siempre ha existido en el mundo universitario. Sus circunstancias están vinculadas al apoyo que tiene una propuesta. Lo que ha habido meses atrás es una enorme incertidumbre que ha dado lugar a un gran apoyo a este tipo de medidas. Es una opción fuerte que tiene que ponerse en juego cuando no exista otro mecanismo de expresar una reivindicación. Tiene que plantearse con seriedad, serenidad y responsabilidad. Si los gobiernos generan incertidumbres, seguro que habrá contestación en el ámbito universitario.

–Los alumnos se han matriculado de menos créditos por la subida de tasas. ¿Hay menos estudiantes de nuevo ingreso?

–Hemos mantenido el número de alumnos de nuevo ingreso y hemos ocupado toda la oferta de la Universidad de Sevilla. En esta época, las personas apuestan por la educación como un valor. La bajada ha sido de muy pocos créditos. El número de créditos que se considera correcto para un alumno es 60. El año pasado teníamos en torno a 62 y este año 59. Los estudiantes ya han aplicado la racionalidad a la hora de matricularse. El problema afecta a un núcleo pequeño de personas. Es natural que los alumnos se planteen los estudios de otra manera.

–En este escenario de restricciones, ¿se prevén nuevas infraestructuras?

–La Universidad tiene la necesidad de estar planificando cómo mejorar sus infraestructuras. En el caso de la Hispalense, tiene un déficit histórico muy importante. Algunas de ellas son muy antiguas. La Fábrica de Tabacos tiene que renovarse y las facultades de Farmacia, Medicina o la Escuela Politécnica. Estamos en un proceso plurianual que, en los últimos siete años, ha tenido mucho éxito. Seguiremos haciendo proyectos y reclamando financiación para renovar infraestucturas.

–¿Cree que la ciudadanía ha comprendido lo que pasó con la biblioteca del Prado?

–Es un tema cerrado. Desde el punto de vista del proyecto que teníamos, nuestro interés era hacer una biblioteca central para el desarrollo de la universidad. Algo habremos hecho mal.