El Cristo del Museo, comoen el siglo XIX

El IAPH elimina dos capas de barniz de la talla que provocaban su oscurecimiento

Otras actuaciones. Entre 1893 y 1895 la imagen adquirió su aspecto formal actual y en 1978 y 1987 Peláez del Espino reforzó la talla con una estructura metálica y limpió la policromía
Otras actuaciones. Entre 1893 y 1895 la imagen adquirió su aspecto formal actual y en 1978 y 1987 Peláez del Espino reforzó la talla con una estructura metálica y limpió la policromía

Bajo la cúpula de la antigua iglesia del convento de la Merced donde recibió culto hasta el siglo XVII –actual sala V del Museo de Bellas Artes– y rodeado de Murillos que rememoran el pasado glorioso de esta hermandad del Lunes Santo, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) presentó ayer la restauración del Cristo del Museo, uno de los principales referentes del manierismo, tallado en 1575 por Marcos Cabrera. La imagen ha permanecido en el quirófano de la Cartuja ocho meses, un periodo en el que los técnicos han recuperado la policromía de finales del XIX. La talla presentaba un preocupante oscurecimiento, fruto de la aplicación de dos capas de barniz que provocaron tal efecto. Tras la retirada de estas capas, se ha aplicado un barniz que «presenta una menor alteración química y cromática», con un «magnífico comportamiento frente al envejecimiento natural, minimizándose de esta forma el posible deterioro estético como consecuencia del paso del tiempo y preservando de forma conveniente a la imagen de la acción de los agentes atmosféricos», tal y como aseguró Lorenzo Pérez del Campo, jefe del Centro de Intervención del IAPH.

Durante la intervención se ha utilizado una innovadora técnica para detectar los problemas de la talla. Se trata de un sistema de fluorescencia inducida por láser (LIF), que permite extraer muestras sin dañar la obra, al tiempo que identifica la presencia de repintes, huellas de restauraciones, uso de materiales extraños en la superficie y la naturaleza de los mismos.

Como curiosidad, se ha descubierto el sudario primitivo, situado debajo del actual. Era de reducido tamaño y con un plegado más acorde a la estética manierista. También se ha observado que el cráneo está policromado, lo que lleva a los técnicos a pensar que el cabello sea un añadido posterior a la ejecución de la imagen.

Pérez del Campo subrayó que la talla «causó una enorme expectación en la Sevilla del siglo XVI, acostumbrada a los planteamientos tardogoticistas». También recordó que ahora comienza un proyecto de mantenimiento y conservación, basado en el control de las condiciones de temperatura e iluminación.

Por su parte, el consejero de Cultura, Luciano Alonso, reconoció que la talla «trasciende el enorme valor histórico y patrimonial para hacer entender su gran devoción», además de subrayar que la restauración ha supuesto «todo un desafío técnico y sentimental» para el IAPH. De su lado, el hermano mayor, Alfonso Gentil, remarcó que la intervención ha permitido «descubrir sublimes detalles desconocidos» de la escultura.