“Donde empieza el ego, se tropieza la ayuda”

Damos una voz necesaria a una de las iniciativas más útiles que los madrileños han comenzado durante la crisis por el coronavirus, siempre dispuesta a hacer de la capital una ciudad mejor y demostrar que seguimos juntos

En nuestro país pasan muchas cosas buenas. Los últimos meses han supuesto una dura prueba de fuego para España, y todavía quedan meses por luchar, pero siempre es importante descubrir los lados positivos que las oleadas de malas noticias pueden ocultar. Son las buenas noticias y, aunque no lo parezca, quedan muchas. La Asociación Pick-Up Solidaridad es una de las mejores noticias que los madrileños han tenido esta semana y es igualmente importante conocerla, incluso colaborar para crear más buenas noticias como esta, si es posible. Desde hace dos meses, un grupo de amigos recogen cada dos semanas alimentos por la capital para repartirlos entre las familias más necesitadas, siempre con una sonrisa de oreja a oreja y con unas ganas maravillosas por hacer más. Y mejor. Hoy hablamos con Blanca Navarro, una de las socias fundadoras de esta iniciativa.

Buenos días, Blanca. Lo primero de todo sería saber cómo empezó Pick-Up Solidaridad.

Pick-Up Solidaridad empieza más que como una iniciativa, como un deseo, que es el deseo de un grupo de amigos de ayudar a quienes han perdido mucho a causa de la crisis del COVID 19.

Tengo entendido que fue una iniciativa pensada para un único reparto de alimentos pero seguís repartiendo cada cierto tiempo. ¿A qué se debe este cambio?

Esta cuestión es muy importante. Como te decía, Pick-Up Solidaridad nace fruto del deseo de ayudar ante la crisis del COVID-19. Pero cuando hicimos nuestra primera entrega de alimentos y pudimos poner cara y nombre a todas aquellas personas que ayudábamos, y no solo a causa del coronavirus, sino por diferentes situaciones a las que la vida les había expuesto, decidimos dar un paso al frente y seguir recorriendo este camino. Por esto hemos decidido transformar lo que fue una iniciativa puntual en una Asociación legalmente constituida, con el objetivo de seguir realizando recogidas de alimentos cada mes.

¿Cuántos formáis el equipo? ¿Sois suficientes o necesitáis a gente nueva?

Siempre necesitamos gente nueva. Es lo maravilloso de esta iniciativa. Toda persona que quiera ayudar es bienvenida y será escuchada, porque otra cosa no, pero hambre de aprender tenemos para rato.

Cuando me preguntas por los miembros del equipo, tengo que parar porque para nosotros, el equipo son los voluntarios que tenemos, que son alrededor de 50. Sin ellos, Pick-Up Solidaridad no tendría sentido, ellos no solo lo hacen posible, sino grande.

En relación con la gestión, somos un grupo más reducido. 4 personas con una sintonía de libro. Si todo sale según lo previsto, Elías Paramio, Mercedes Martínez, Ramón Lladó y yo, podremos presentaros para el nuevo curso académico la Asociación Pick-Up Solidaridad.

¿Por qué zonas repartís habitualmente?

Por la zona de La Parroquia de San Juan de Dios, regida por el Padre Gonzalo y que está situada en la Uva, en Vallecas; y en la Fundación Altius en la zona de la Latina, en Ronda de Segovia. No obstante, las familias que acuden a estas dos instituciones son de diferentes zonas de la Comunidad de Madrid.

¿Qué os diferencia de otras asociaciones con fines parecidos a los vuestros?

Nosotros no repartimos directamente a las familias que necesitan ayuda, simplemente nos consideramos como intermediarios. Nuestra labor consiste en conectar grandes y pequeñas donaciones con distribuidores destinados a la ayuda de familias.

Esto es así porque tras una primera experiencia trabajando directamente con las familias, creímos conveniente dejarlo en una experiencia piloto. Al ver el bagaje en el trato con las familias de personas como el Padre Gonzalo o de la Fundación Altius, supimos que solo ellos podrían garantizar una atención personalizada que, nosotros, a día de hoy, no podemos.

¿Cuál es la reacción habitual que recibís? Creo que os han insultado alguna vez...

La reacción casi siempre es buena, y es con lo que nos quedamos tanto nosotros como los voluntarios. Es al final lo que nos anima a seguir. Es cierto que hemos recibido algún comentario desafortunado al que no hemos hecho ningún caso. Como dice el dicho, “a palabras necias, oídos sordos”, y esa es nuestra filosofía. Criticas constructivas, sí. Pero para comentarios destructivos no estamos disponibles, básicamente porque no tenemos tiempo.

Este tema es un tanto triste, porque pese a que no es lo habitual, cuando alguno de nosotros recibimos mensajes desafortunados en nuestros perfiles de redes sociales, pensamos: ¡Qué pena! Con la que está cayendo, algunas personas siguen siendo incapaces de ver lo positivo de iniciativas como la nuestra y obviar las diferencias. Pero, en fin, como te digo, son comentarios aislados, que en absoluto nos afectan.

¿Habéis tenido algún político interesado en colaborar con vosotros?

Ha habido acercamientos de miembros de diferentes grupos políticos, tanto para hacer una aportación personal como para interesarse por el proyecto desde un prisma político. Algo que destacar de todos ellos ha sido que buscaban ayudar, olvidando y dejando de lado tanto las ideologías como sus grupos políticos centrando el tiro en la solidaridad. Como comentaba antes, toda ayuda es bienvenida. No obstante, nosotros nos declaramos una iniciativa a-política.

¿Cómo se os puede ayudar?

Gracias por la pregunta. A partir del lunes 24 de junio y hasta el sábado 4 de julio estaremos en el Colegio San Patricio de la Calle Serrano 200 (entrada por la Calle Sil 25), recibiendo todos los alimentos y productos de primera necesidad que la gente pueda y quiera aportar. También contamos con una red de voluntarios que acuden a domicilio para que los donantes no tengan que desplazarse.

¿Qué falta y qué sobra en la situación que estamos viviendo?

¡Faltan manos! Necesitamos constancia en la ayuda, la situación va a peor y desgraciadamente, según pasen los meses, empeorará. Es necesario que la gente se conciencie de que pese a lleguen las vacaciones, la necesidad persiste.

En relación con la segunda cuestión, creemos que sobran egos. La ayuda sería mayor si hubiese menos iniciativas individuales y más iniciativas conjuntas. Donde empieza el ego, se tropieza la ayuda.

¿Cuál es el límite a la hora de ser solidario?

Saber hasta dónde puedes llegar con tu entrega. Los atracones son malos, con la comida, con el alcohol y con la vida en general. Y lo que sube como la espuma, no tarda en desinflarse.

Es importante medir la implicación y, en nuestra opinión, es mejor y se ayuda más mediante una intensidad menor pero constante, que en un empacho momentáneo.