Ladrillos anti-okupas en los balcones de Tetuán

La Comunidad de Madrid ha recuperado 200 viviendas okupadas en doce meses que son de titularidad pública

Esquina de la calle Lérida con la calle Huesca. En Tetuán. El mismo distrito en el que se levanta la Torre Pica-sso y los demás edificios que conforman el complejo empresarial de Azca, acoge también pequeños inmuebles de viviendas con las puertas y las ventanas tapiadas. Hasta arriba. La luz no entra en ellos, literalmente. Es la forma por la que han optado los propietarios de estos edificios, en Tetuán y en buena parte de los 21 distritos de la capital, para tratar de ponérselo difícil a las mafias que trafican con la okupación ilegal y se benefician de la desesperación de muchas familias. La patada en la puerta es la amenaza con la que convive a diario todo aquel madrileño que, por las circunstancias que sea, tiene una vivienda vacía. Este problema, como ya es habitual en cada crisis, está ahora al alza. Y los vecinos esperan soluciones de sus políticos.

A mediados de agosto, en el día de su cese como portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo lamentó que su jefe de filas, Pablo Casado, hubiera renunciado a dar la batalla cultural a los partidos de la izquierda. Casado le replicó que, en las circunstancias excepcionales que vive España, la batalla cultural que interesa a los ciudadanos tiene poco que ver con debates ideológicos, y mucho más con el empleo y la recuperación económica. Con las cosas de comer y, por ejemplo, con que no te ocupen la casa. Arremangarse desde las instituciones para resolver los problemas de verdad y no los que sólo interesan en los pasillos del Congreso o de la Asamblea de Vallecas. Y en esa labor es en la que parece haberse aplicado el Gobierno de la Comunidad de Madrid. En lo que va de año, el Ejecutivo regional ha iniciado 600 expedientes para recuperar alojamientos ocupados de forma ilegal. En los últimos 12 meses, ya se han recuperado 200 viviendas okupadas que pertenecen a la administración regional. «Lo prometimos y lo cumpliremos. Se acabó el chollo para los okupas», celebró el vicepresidente Aguado esta semana. Con un pero. Aquí no debe acabar el trabajo de la Comunidad. Las familias en una situación desesperada han de contar con viviendas sociales con rapidez. Y no será necesario enladrillar un balcón.