Madrid tiene la tasa de criminalidad juvenil más baja de España

Es la menor de España tanto en menores condenados como en infracciones penales cometidas por cada 1.000 habitantes entre la franja de edad de 14 a los 17 años

La Comunidad de Madrid tiene muchos problemas de orden público... pero menos que otras. Y aquí no hay comentarios de parte, son estadísticas. Datos. Números. La Comunidad de Madrid es la región de España con menor tasa de menores condenados por cada mil habitantes (4,6), por detrás de Cataluña (5,2). Unos números que se extraen de los estudios del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La realidad es que fueron condenados por sentencia firme en 2019, en total, 38.169 adultos en la Comunidad de Madrid y 1.275 menores. Frente a ello, tenemos la cifra de que en España fueron condenados 286.931 adultos y 14.112 menores.

La tasa de mayores de 18 años condenados en la región también se sitúa por debajo de la media nacional (del 7,0 frente al 7,4). En este apartado fue Ceuta la comunidad autónoma que lidera la lista con mayor tasa de condenados (25,3). Unas cifras que cabe explicar con la fuerte presión migratoria que sufre la ciudad autónoma. Tanto de adultos como de menores no acompañados.

En la Comunidad de Madrid, del total de los 54.264 delitos cometidos, 41.157 fueron cometidos por hombres y 13.107 por mujeres. La gran parte de los delitos fueron contra el patrimonio y el orden socioeconómico (22.379), seguido de hurtos (13.131), contra la seguridad colectiva (12.285) y contra la seguridad vial (10.838). Además, dentro de esta radiografía de la delincuencia en todos y cada uno de sus acentos, cabe reseñar que la mayoría de los adultos condenados en la región madrileña tiene nacionalidad española (69 %), al igual que los menores condenados (78 %).

Un clima de convivencia que se mantiene más tranquilo frente a otras comunidades autónomas, como Andalucía, que fue la región en la que fueron inscritos más condenados (19,1% del total), seguida de Cataluña (16,1 %) y ya luego la Comunidad de Madrid (13,3 %).

En el plano de las estadísticas generales, el año pasado fueron condenados por sentencia firme 286.931 adultos, un 0,1 % más que en 2018, y 14.112 menores, un 3,3 % más. De esos totales se registraron 2.708 condenados adultos por delitos sexuales, el 97,3 % varones y el 2,7 % mujeres, y 416 menores, el 98,1 % varones y el 1,9 % mujeres. Unos números que muestran negro sobre blanco la relevancia casi absoluta de los hombres frente a las mujeres en los delitos de carácter sexual o los abusos.

De esos 416 menores condenados cometieron 548 delitos de naturaleza sexual, un 34,3% más que en 2018. Unas cifras que abren un amplio abanico de razones y explicaciones de un hecho relacionado, en muchos casos, con menores extranjeros, que no están acompañados de sus familias y dependen de unos servicios sociales que, en no pocas ocasiones, hacen dejación de sus funciones. Del total de esos delitos 245 fueron considerados como abuso y agresión sexual a menores de 16 años, 165 como abuso sexual y 60 como agresión sexual, y del total de agresiones sexuales seis fueron consideradas como violación.

Por su parte, 2.708 adultos condenados cometieron 3.401 delitos sexuales, un 15,2 % más que en 2018, y de ellos 1.218 fueron considerados abuso sexual, 620 prostitución y corrupción de menores y 529 abuso y agresión sexual a menores de 16 años. Del total de agresiones sexuales 36 fueron consideradas violación.

Los delitos, como podemos observar no disminuyen. Muy al contrario, aumentan en toda España sin que exista, o al menos la ciudadanía española lo desconoce, planes o normativas que se enfrenten a una degradación social que tiene su expresión más evidente en el delito. La conclusión es que en el Registro Central de Sentencias de Responsabilidad Penal del resto de delitos fueron inscritos en 2019, 14.112 condenados menores de 14 a 17 años de edad. Analizando las tasas por sexo y edad de los menores condenados se observa que la edad más frecuente fue la de 17 años en los varones y la de 16 en las mujeres. Unas edades que nos vuelven a situar en unos escenarios fuertemente criticados por cierta izquierda incapaz de asumir la realidad. Una realidad que a todos alcanza y que no dejará de existir por que cerremos los ojos. Estas tasas de criminalidad juvenil, la más baja de España, tanto en menores condenados como en infracciones penales cometidas por cada 1.000 habitantes de 14 a 17 años, nos deben reafirmar como sociedad, pero deben ser también un estímulo para no bajar la guardia ante el futuro.