Moncloa dinamita el intento pacificador de Gabilondo

El portavoz socialista pide a Ayuso que rebaje su lenguaje de confrontación mientras Illa alienta el frentismo

En pleno enfrentamiento entre Gobierno central y autonómico por los criterios aplicados para ordenar el estado de alarma en Madrid, el portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, se presentó ayer en el despacho de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en la Real Casa de Correos, con el objetivo de «superar el clima de tensión» generados a raíz de la pandemia más allá de los diferentes planteamientos que ambos defienden. Le había pedido por carta un encuentro la noche del día anterior. «Es una cuestión de salud pública y, ante ello, cualquier otra consideración debe superarse (...) Evitemos los obstáculos que nos alejan de la resolución de problemas», exponía un conciliador Gabilondo. A las pocas horas, en la mañana de ayer, la presidenta le convocaba una reunión para esa misma tarde, casi al mismo tiempo en que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dinamitaba cualquier posibilidad de acuerdo al mostrar su total rechazo a levantar el estado de alarma en Madrid al ser preguntado en una entrevista radiofónica, pese a la bajada de la incidencia acumulada de casos. Su «deslealtad», en palabras de Díaz Ayuso, al avanzar a la Prensa sus intenciones antes que al grupo Covid-19, que se reunía ayer también, provocó una rueda de prensa conjunta con el alcalde de Madrid que, lejos de destensar las relaciones, permitió constatar las profundas discrepancias.

Gabilondo acudía así a la reunión «como portavoz del Gobierno de España» consciente de que grandes avances tampoco se iban a producir tras las declaraciones de Illa. «Difícil ahora es casi todo» tras el clima de tensión y confrontación abierta con el Gobierno de España, dijo. Sin embargo, en el entorno de los partidos de la oposición hay quienes vieron en su interpretación del papel de pacificador un intento de sumar puntos para convertirse en el próximo Defensor del Pueblo por su talante conciliador y dialogante, una de las salidas políticas que se han valorado para él.

«Nosotros no queremos que la lucha contra la pandemia se plantee en términos de confrontación, política institucional. Es un error. Produce un desaliento social, un desencanto de las instituciones, da una percepción de que parece que estamos a otras cosas», dijo ayer en la rueda de prensa tras la Junta de Portavoces de la Asamblea. Pero lo cierto es que, aunque cuando llegó a Sol puso sobre la mesa una rama de olivo, tampoco descartó la posible moción de cesura que el PSOE agita de manera recurrente y también dejó claro que no iba a proponer un gran pacto político con el PP. «No descarto esa posibilidad legal», dijo. Lo que no parece que está tan claro ahora es que Gabilondo estuviera dispuesto a sacrificarse y ceder la presidenta de la Comunidad de Madrid a otra persona que no fuera él, después de que el actual delegado del Gobierno, José Manuel Franco, dejara abierta esa posibilidad llegado el caso si Cs se sumase a su iniciativa. «Quien debe ser postulado como presidente debe ser alguien del PSOE. Yo soy el portavoz del Grupo Socialista y así lo planteo». Pero también aclaró que «no tenemos abierto ningún diálogo». Lo cierto es que Gabilondo cree que Díaz Ayuso no va a acabar la legislatura. «Va a ser difícil, a pesar de que dice que tiene el Gobierno más fuerte de la historia. Es muy difícil que esto pueda durar demasiado», dijo hace unos días.

Ayer Gabilondo salió contento de la reunión con Ayuso simplemente por el hecho de haberla tenido. Pidió a la presidenta que rebajase el lenguaje de confrontación que «es inquietante para la población y no beneficia a nadie» y propuso buscar espacios de colaboración en la Asamblea de Madrid «para sumar fuerzas». En la reunión también se habló de datos. «Y quedamos satisfechos por las explicaciones técnicas. Hay cierto consenso en lo técnico y las cosas se pueden abordar con serenidad y, si trabajamos en esa línea, podemos avanzar muy fructíferamente tanto con el Ministerio y la Comunidad», dijo Gabilondo.

El portavoz socialista sugirió que lo acordado en la Comisión de Reconstrucción de la Asamblea «puede ser una plataforma para que trabajemos juntos». También se habló de estado de alarma que, «es un amparo legal necesario en este momento aunque todos aspiremos a que esto no dure mucho». Pero en la línea de Cs, pidió que, para evitarlo, se trasponga en una nueva orden ministerial que evite problemas legales. Sin embargo, según Gabilondo, Ayuso se mantuvo en la idea de suprimirlo y en mantener las restricciones por zonas de salud, aunque «nosotros pensamos que este sistema tiene más dificultades de aplicación».

Recurso ante el TC

Mientras, otros partidos, como Vox, están más por la labor de acudir a los tribunales por el mantenimiento del estado de alarma. La Portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, anunció que llevará al Tribunal Constitucional la declaración del estado de alarma porque «no está justificado por los datos». Por eso avisó de que, si no lo hace la presidenta regional, «lo haremos nosotros. No hace falta someter a los ciudadanos a un estado de alarma, cada día son cientos de millones los que perdemos los madrileños y no estamos para hundirnos más», manifestó.

Cs, Más Madrid y Unidas Podemos mostraron su rechazo al levantamiento de las medidas que mantienen confinados a cerca de cinco millones de madrileños. «No hay mejora suficiente (de datos) para levantar el estado de alarma», dijo la portavoz de Podemos, Isa Serra, quien opinó que Ayuso «estaba deseando que le aplicasen el estado de alarma para quitarse responsabilidad».

Mientras, el portavoz de Más Madrid, Pablo Gómez Perpinyà, lamentó la situación de «abandono durante mucho tiempo» en que, a su juicio, está la Comunidad de Madrid por la gestión de la pandemia y que el estado de alarma «llegara muy tarde». «Hemos vivido una pandemia si el número de rastreadores que todos los expertos estaban recomendando y sin la inversión en Atención Primaria imprescindible», dijo.