Violento atraco junto al centro de menas de Casa de Campo

Una mujer fue asaltada por tres jóvenes, que le robaron el móvil y unos auriculares. La víctima tuvo que ser atendida en Urgencias

Un joven pasa por la puerta del centro de primera acogida de menores extranjeros no acompañados (menas) situado en la zona de Casa de Campo, en Madrid.Eduardo ParraEuropa Press

Los alrededores del antiguo albergue juvenil Richard Schirrmann de Casa de Campo, ahora centro para menores extranjeros no acompañados («menas»), han vuelto a ser escenario de un nuevo robo. En esta ocasión, la víctima fue una mujer de 51 años, que tuvo que ser atendida en Urgencias del Hospital Gregorio Marañón debido a una contusión tras el forcejeo con los atracadores.

Los hechos ocurrieron el pasado miércoles, ya de noche, en un parque situado en la zona de Lago. Mientras la víctima hablaba por teléfono, se cruzó con un grupo de tres jóvenes, que estaban en torno a la mayoría de edad y que, según su testimonio, hablaban en árabe entre ellos. Aunque ella se desvió de su camino, momentos después se los encontró de nuevo, motivo por el cual comprendió que la estaban siguiendo. Pese a que intentó de nuevo darles esquinazo, fue inútil: finalmente, los jóvenes la abordaron por la espalda.

Llamada a la Policía

La mujer fue arrojada al suelo, mientras uno de ellos logró arrebatarle su teléfono móvil a pesar de oponer resistencia. De hecho, la víctima no dejo de hablar en todo momento con otra persona a través del teléfono, por lo que había aprovechado para pedir a su interlocutor que llamara a la Policía. El grupo de jóvenes emprendió entonces la huida, a la vez que la mujer se levantó y comenzó a solicitar auxilio. Además de su móvil, le quitaron un collar y unos auriculares. Posteriormente, fue atendida en el Gregorio Marañón.

Los vecinos de Casa de Campo y Batán llevan denunciado esta situación de inseguridad desde hace más de un año. Una oleada de atracos y agresiones violentas que coincide con la reconversión del antiguo albergue en un centro para «menas». De hecho, hace unas tres semanas, entre 300 y 400 vecinos se congregaron en el barrio al grito de «Devolvednos el albergue». «Nos da la sensación de que no se nos está escuchando en este barrio. Y mientras así sea, seguiremos manifestándonos para poder recuperar un albergue público que era patrimonio histórico de los madrileños desde 1940 hasta hace casi dos años», manifestaron entonces.

Violencia dentro del albergue

¿Su reivindicación? Que la Consejería que coordina las Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid «devuelva el albergue a los madrileños y mochileros de todos los sitios del mundo, y ejerza de forma efectiva la tutela de los menores que allí se encuentran de forma temporal, dándoles un sitio adecuado a sus necesidades y no en cualquier lugar y a través de una empresa privada».

La inseguridad no solo se congrega en los alrededores: también dentro del propio centro. Tal y como reveló LA RAZÓN, los trabajadores del albergue han llegado a elevar seis partes diarios por situaciones de violencia: reventar cerraduras, robar en las cocinas, amenazar con cuchillos, alguno de ellos de grandes dimensiones... En un mes, han podido registrarse fácilmente unos 40 incidentes, muchos de los cuales, denunciaban los trabajadores, quedaban sin ningún tipo de consecuencias. Además, los vigilantes de seguridad no tienen permiso para actuar, salvo situaciones muy extremas, lo cual no redunda en la tranquilidad de los empleados.