El Zara más grande del mundo o mi miedo a perderme dos veces en una tienda

A mí me aburre tanto ir de compras, parezco chico, que cuando ya no tengo más remedio que ir acabo esperándome a mí misma en el bar de enfrente

Han abierto en Madrid el Zara más grande del mundo. A mí, el Zara más grande del mundo me emociona tanto como la rotonda más grande del mundo. O sea, nada. Sobre todo porque lo asocio a la última vez (y primera) que estuve en el Primark de Gran Vía que, si no es el más grande del mundo, a mí me lo parece. Harta de dar vueltas dentro sin ver la luz del sol, incapaz de encontrar yo sola la salida, como en esas películas de terror en la que no consigues nunca abandonar la casa, tuve que pedirle a uno de seguridad que me acompañara hasta la calle. Me agarré a su brazo como se agarraría un koala en un incendio a un bombero australiano. O yo misma a un bombero australiano.

No me atrevo a entrar al nuevo Zara por si me ocurre de nuevo, no quiero ser el tipo de persona que se pierde dos veces en una tienda. Pero al mismo tiempo tengo curiosidad por saber cómo es el Zara más grande del mundo. ¿Es igual que un Zara pequeño o mediano? ¿Tiene más cosas que un Zara normal o las mismas pero en mayor cantidad? ¿Para que sirve un Zara brutalista si con uno mediano e incluso normal ya va uno que tira? Reconozco que no soy yo carne de tiendeo. A mí me aburre tanto ir de compras, parezco chico, que cuando ya no tengo más remedio que ir acabo esperándome a mí misma en el bar de enfrente. Los bares de enfrente son a las tiendas de ropa tan indispensables como lo son a una iglesia. Yo no he visitado muchas tiendas más grandes del mundo ni muchas iglesias, pero pregúntenme por los bares de enfrente, que de esos no se me escapa uno. En cuanto conozca el del Zara más grande del mundo, les cuento.