“Solo yo escapé”: Cuando a los 70 todavía hay mucho que decir

La obra de Caryl Churchill llega a La Abadía dirigida por Magda Puyo, cuatro mujeres resistiendo ante un mundo que parece llegar a su fin

La obra está dirigida por Magda Puyo, que se adentra en el universo de Caryl Churchill
La obra está dirigida por Magda Puyo, que se adentra en el universo de Caryl Churchill FOTO: Teatro Abadía

Sally, Vi y Lena charlan sentadas en el jardín mientras toman el té. La señora Jarrett viene de la calle y se une a la reunión. Las cuatro frisan los setenta años. Conversan hasta que Jarret toma la palabra y habla de hechos apocalípticos. El patrón de conversación se repite entre lo cotidiano hasta desembocar en las confesiones más íntimas y los miedos de cada una. La directora Magda Puyo se adentra en el universo de Caryl Churchill, una de las voces más experimentales de la dramaturgia inglesa, con “Solo yo escapé” (Escaped alone), una pieza estrenada en 2016 en el Royal Court de Londres. Churchill es una autora con 84 años que, pese a ser de las más importantes del Reino Unido y seguir activa escribiendo, aquí se he representado poco, sobre todo si se le compara con su coetáneo Harold Pinter. Estará en el Teatro de la Abadía hasta el 10 de julio, con Muntsa Alcañiz, Lurdes Barba, Imma Colomer y Vicky Peña en el reparto.

Escrita antes de pandemia, es una obra premonitoria, “increíblemente visionaria de la crisis actual –afirma Magda Puyo-. Las tres vecinas están hablando de sus cosas cotidianas, banales, mientras toman el té y aparece una nueva con unos textos, pequeños monólogos donde aparecen otros universos, que son de la catástrofe de un mundo que parece llegar a su fin, del posible futuro de la humanidad y del planeta, universos que hablan de mascarillas, virus, conflicto global, desastre ecológico, negocios que cierran, del universo tecnológico, violencia de género, las guerras, la destrucción de la naturaleza…es decir, -explica- de las preocupaciones fundamentales de nuestra época”. Todo de manera muy personal “monólogos que recuerdan imágenes de los cuadros de El Bosco, con esos monstruos medio animales, medio personas, medio objetos…ese caos al que ella juega en medio de esas conversaciones, divertidas, tranquilas y con cierta paz, llenas de ternura y de ironía”. Además, prosigue la directora, “los otros tres personajes tienen también su pequeño caos íntimo, su cataclismo particular y eso sale a relucir, experiencias íntimas, personales, pero también globales. Es una obra divertida y tierna, pero al mismo tiempo perturbadora y oscura”, afirma.

En sus obras, “Churchill es muy crítica con el neoliberalismo, cree que muchas delas cosas que están pasando son producto de esa deriva del capitalismo feroz y en todas sus piezas aparece este concepto que siempre trabaja haciéndolo aparecer en las pequeñas cosas, no como una crítica política directa. Pide actrices que sean mujeres alrededor de los 70 años, solo con eso ya está en una posición política y feminista porque a partir de una edad las mujeres desaparecen y ella les da voz y esperanza en la posibilidad de que la humanidad se salve, son personas con mucho pasado y poco futuro, por eso pueden hablar y decirnos ¡cuidado!, advierte Puyo. Viven en paz y son “felices” porque están juntas, hay una reivindicación de lo colectivo, juntas pueden huir de sus caos personales, pueden reír, cantar, bailar...si queremos encontrar una salida o algo de paz, debe ser en colectivo, no individualmente”. Parece que socialmente a esa edad se es invisible, que no hay nada que decir y sólo queda resistir, “pero yo creo que sí porque hay mucha experiencia, quizá no mucho que hacer, pero sí mucho que decir, aconsejar y querer, la ternura y el humor son importantes también y Churchill es muy irónica. Es una obra que, aunque dura poco, es muy sintética, parece mentira que pueda decir tanto y hablar de tantas cosas en una hora”, asegura.

A pesar de esto, “no es un obra pesimista, aunque tiene luces y sombras, son capaces de ponerse a bailar y morirse de risa y a la vez ser conscientes de que esto se va al carajo. Además –concluye-, deja las cosas muy abiertas, no propone soluciones, no es dogmática, deja que cada espectador interprete la solución a su manera”.

Dónde: Teatro de la Abadía
Cuándo: hasta el 10 de julio
Cuánto: Tarifa General 21,00 euros
Solo yo escapé - Teatro Abadía (teatroabadia.com)