Mario Jodra, el ilustrador del Madrid viejo en grafito y carboncillo

A través de las obras de Mario Jodra es posible conocer el Madrid de antaño y sus transformaciones, en formatos de narrativa, poesía y cómic

"Cuadrilla de golfos esperando el sorteo de El Gordo de Navidad en las verjas de la casa de la moneda"
"Cuadrilla de golfos esperando el sorteo de El Gordo de Navidad en las verjas de la casa de la moneda" FOTO: Mario Jodra Mario Jodra

El es Mario Jodra, un ilustrador, pintor, diseñador y poeta nacido en Zamora (España), aunque criado en la periferia de Madrid. Actualmente trabaja como ilustrador para prensa y editoriales mientras participa en ferias de arte y edición, a la vez que lleva a cabo proyectos de edición independiente como «Viejo Madrid», «Augusta Plaza de Paja», y un libro de poesía publicado más recientemente llamado «Ultra Diversas Roturas Breves». Éste último, también ilustrado con sus propios dibujos y que ha tenido la oportunidad de presentar ya en el encuentro de editores Inclasificables de la Biblioteca de la Casa de las Conchas en Salamanca, y en el festival literario «¡Hostia, un libro!», una de las mayores ferias de edición alternativa de Madrid.

"Augusta Plaza de Paja", de Mario Jodra
"Augusta Plaza de Paja", de Mario Jodra FOTO: Mario Jodra Mario Jodra

En tiempos de Instagram y Tik Tok, resulta extraño encontrar una mirada en blanco y negro; igual que entre modas de selfies y posados, sorprende ver un enfoque dirigido al fondo, a la forma y a un contexto temporal que ya queda muy lejano. Hablamos de ese «Viejo Madrid» que, mediante la técnica del grafito y el carboncillo, Jodra ha plasmado. Según el autor, él es el narrador de esta serie de dibujos de un Madrid desaparecido, de gentes y casas que ya no existen: «Para mí conforman una memoria soñada y ficticia de la ciudad durante mi infancia, cuando recorría aquellos rincones en los años ochenta y aún eran visibles los últimos vestigios de un Viejo Madrid que ya solo podía ser imaginado: las vías del tranvía a punto de quedar ocultas bajo el asfalto, las oscuras carbonerías de la Cava Baja cercanas al cierre, fachadas sucias por la contaminación que ensombrecían las calles, paredes cenicientas y ajadas, con su áspero granito y sus ladrillos jaboneros, los tejares artesanos, la pizarra de los chapiteles, los balcones castellanos, las misteriosas buhardillas…», apunta.

"Augusta Plaza de Paja", de Mario Jodra
"Augusta Plaza de Paja", de Mario Jodra FOTO: Mario Jodra Mario Jodra

Además, Jodra confiesa que «Viejo Madrid» y «Augusta Plaza de Paja» son realmente dos obras mellizas, aunque una nació de la otra: «Augusta Plaza de Paja es el breve recorrido de un narrador que se adentra en la plaza de la Paja, que alberga una singular historia para la ciudad de Madrid, y es ahí donde se despiertan las sensaciones que le transmite el lugar, evocando los sucesos que sabe que ocurrieron allí, hasta articular una reflexión y una interpretación de todo aquello que pasa por su cabeza. Mediante un juego de conceptos y palabras con el nombre de la plaza y la expresión de separar el grano de la paja, en esta obra se relata la transformación de un espacio en función de los desplazamientos y cambios de roles sociales que modificaron el sentido y la función del propio sitio; una plaza popular de mercado para las clases bajas gentrificada por el poder», explica el autor. No obstante, este libro presenta la especial capacidad de enlazar la narrativa, la poesía y el cómic, algo que, pese a no ser nada fácil, para Jodra fue un experimento narrativo y visual: «La Historia serviría como conexión entre varias líneas temporales y estados reflexivos. La técnica jugaría un papel esencial para separar los distintos planos en el tiempo a través de un espectador que guía al lector en tres partes: Percepción, reflexión y memoria. La percepción sería la línea del tiempo actual, la del cómic, realizada digitalmente. Y dos partes que se entremezclan; reflexión: atemporal, la parte de poesía. Y memoria: varias líneas del tiempo a lo largo de la historia, que serían las partes en blanco y negro, y todos serían dibujos a lápiz», detalla Mario.

La improvisación

Cuando preguntamos al autor si sus dibujos nacen de una preparación documental previa o, en cambio, prefiere dejarse llevar por la improvisación, responde: «En principio cimento una estructura y luego permito que ésta tome forma. Con Augusta Plaza de Paja hice una labor de investigación sobre la historia del lugar y sobre Madrid, y todo lo que fui descubriendo sirvió para aportar cosas nuevas a la obra. Me documenté con todo lo que estuvo a mi alcance, desde de las crónicas de la Villa de Mesonero Romanos o Pedro de Répide, los mapas tipográficos de Pedro Texeira, las panorámicas detalladas de Anton Van der Wyngaerde, las pinturas, dibujos y grabados de diferentes épocas, hasta los artículos y libros de Historia más variados, como el Fuero viejo o Carta Foral de 1202. Un libro que tomó importancia para mí para esta obra fue ‘De Mayrit a Madrid’: Madrid y los árabes, del siglo IX al siglo XXI’, pues yo tomo como punto de partida el Madrid mozárabe, el nacimiento del Madrid presente, pero su germen fue ese Mayrit, y en la plaza de la Paja y alrededores está todo muy presente. La obra de Viejo Madrid responde a mis propias sensaciones. Es la recopilación de una serie de dibujos originales que están basados en diversas fotografías históricas de gran valor artístico y documental, y que tienen en común a Madrid como ciudad. Hice bastantes dibujos, y los seleccioné en función de lo que quiero transmitir, y aunque es un álbum, hay una narración con un propósito general».

Mario Jodra.
Mario Jodra.

Y es que Madrid, aunque con otras caras, transformado y adaptado a la era de las nuevas tecnologías, la velocidad de lo inminente y el estrés que todo eso conlleva, sigue manteniendo su esencia: «Del Madrid de mis dibujos queda todo, aunque transformado, pues es algo que explico en esas obras sobre el Madrid desaparecido. Los trazados de ese Mayrit primigenio están todavía presentes y preservados en la forma de las calles y plazas, como sucede en todas las ciudades con siglos de historia. Aunque los edificios originales hayan sido derribados el solar donde se construye uno nuevo parte desde el mismo espacio en la ciudad, y se tiene que ajustar a ello para ocupar su lugar, a no ser que haya reformas integrales como sucedió con la Gran Vía o la Puerta del Sol y aledaños. Con las personas, las clases sociales y la sociedad en general, y hasta con nuestras costumbres y tradiciones sucede algo parecido, aunque a veces no lo queramos ver o admitir», opina Mario. Y reconoce que, como para muchos, Madrid es casa sin necesidad de haberla construido: «Madrid es mi ciudad natal sin haber nacido en ella (por casualidades de la vida). Y aunque no me hubiera criado en su periferia, estoy seguro de que mi camino se habría cruzado con esta ciudad en algún momento, y también me sentiría igualmente madrileño como tantos otros que no nacieron ni se criaron aquí, como sucedió con mis padres y los padres de mis amigos de la infancia. Y esto es lo más valioso que tiene Madrid».

Ilustraciones de Mario Jodra.
Ilustraciones de Mario Jodra. FOTO: Mario Jodra

También Madrid es el lugar que ha dado cabida a todas las representaciones del autor, pues ya sea en los balcones castellanos de ahora o de antaño; en color o en blanco y negro, ha despertado la imaginación de recrear historias de vida en sus calles y barrios. «Siempre hay algo nuevo que me llama la atención. Soy una persona curiosa y me gusta aprender de todo lo que despierta mi interés, y no siempre pertenece a un mismo tema o campo concreto. Con la estética respondo de la misma forma. Me gusta dar cambios y evolucionar», relata Mario, quien, basándose en su apellido, ha producido ElSordo Ediciones.