Ayuso se asegura los Presupuestos en la Comunidad de Madrid tras la abstención de Vox

Solo 26 de las 80 enmiendas que presentaron los de Rocío Monasterio cumplen el Reglamento, dice el PP

La portavoz de Vox Rocío Monasterio durante el pleno de la Asamblea de Madrid
La portavoz de Vox Rocío Monasterio durante el pleno de la Asamblea de Madrid FOTO: Chema Moya EFE

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, verá aprobados sus Presupuestos para 2023 más fácilmente que nunca y con menos resistencias y necesidad de negociar en un año que, además, es clave por la cita electoral de 2023. Vox, su «socio preferente», ayer mismo se reafirmaba en la idea de que se abstendrá en la votación final de las Cuentas para el próximo año, lo que permitirá que salgan adelante los Presupuestos, por mucho que los partidos de la oposición voten en contra. «Con la izquierda no vamos a ningún sitio, por eso no bloquearemos unos Presupuestos que consideramos necesarios, pero si el PP no tiene en cuenta nuestras iniciativas, no los apoyaremos con un voto favorable», dijo el portavoz adjunto de Vox en la Asamblea de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna, tras la Junta de Portavoces celebrada ayer en la Asamblea. Por eso han optado por abstenerse.

Pero es que, además, nunca como hasta ahora los populares van a poder aprobar su propio proyecto sin necesidad de verse obligados a negociar con Vox ni de introducir ninguna enmienda suya, ya que la Mesa de la Asamblea no ha admitido a trámite las más de 80 que presentó fuera de plazo. Lo hizo seis minutos más tarde del límite de tiempo establecido, que era el pasado viernes a las 12 de la mañana, una circunstancia que les coloca fuera de juego y de cualquier negociación.

Los de Rocío Monasterio han alegado razones técnicas para registrar tarde las enmiendas a una de las leyes más importantes del curso parlamentario. «Las grabamos en plazo, pero se bloqueó el sistema que las transformaba en el pdf que se envía al Registro», se justificó Henríquez de Luna.

Sin embargo, el portavoz del Grupo Popular, Pedro Muñoz Abrines, aclaró que ese problema informático al que aludió el portavoz de Vox, «no está avalado por los servicios informáticos de la Asamblea».

Abrines calificó de «sorprendente» lo sucedido. «Ya nos sorprendieron hace unos días los términos de la señora Monasterio hablando de que nuestra contraoferta a sus planteamientos iniciales eran una humillación y el propio portavoz de Vox ha dicho que fue un insulto, pero sus votantes deberían estar preocupados por que su grupo parlamentario no tenga enmiendas por que las haya presentado tarde y mal. Se quedan sin instrumentos para negociar los Presupuestos y sin discurso. Eso es lo preocupante». Entre otras cosas, «por los cuatro años de experiencia y trayectoria que tiene en este Parlamento. Es incomprensible que haya caído en una imprevisión de semejante magnitud, es un error muy serio». No obstante, se mostró «muy satisfecho» por el hecho de que las Cuentas vayan a salir adelante con la abstención de Vox. «Son unos Presupuestos muy buenos y con ellos la Comunidad de Madrid es una de las que menos déficit va a tener», subrayó.

Errores de forma

Pero el colmo del desatino para Vox se conoció cuando Muñoz Abrines reparó en el hecho de que, aunque la formación de Rocío Monasterio hubiera presentado todas sus enmiendas, al menos 38 no habrían sido admitidas a trámite por la Mesa de la Asamblea «porque están mal hechas e incumplen el reglamento».

El portavoz de los populares especificó que hay 25 enmiendas que reducen el importe de medidas presupuestarias que están vinculadas a ingresos «cuando el reglamento de la Cámara dice que no se pueden enmendar partidas vinculadas a ingresos».

Al final, de las que se podrían discutir, hay 26 de gasto válidas, según Abrines, que suman un importe de 69,9 millones de euros. «Esta era la gran revolución de las enmiendas de Vox y lo que habríamos podido negociar en el trámite. Algo que representa el 0,2% del Presupuesto no hubiese supuesto demasiadas dificultades para llegar a un acuerdo», sentenció.

Con semejante escenario, el único temor para los populares es que Vox entrase en una línea de aprobación de enmiendas de la izquierda, lo que obligaría a modificar su proyecto. Pero tampoco parece que ese sea el camino que va a emprender porque ayer su portavoz descartó esa posibilidad. Es más, pese al «tropiezo» parlamentario, los populares creen que, en lo sucesivo, podrán seguir contando con los de Rocío Monasterio como «socio preferente» a la hora de sacar adelante en la Cámara de Vallecas iniciativas pendientes de aquí al final de la legislatura.