El viaje de la industria hacia una economía más sostenible

La descarbonización de la economía va a proporcionar beneficios que van más allá de la progresiva reducción de las emisiones de CO₂. Este proceso va a servir para transformar la industria, haciéndola más competitiva y estimulando la investigación y el desarrollo.

La fortaleza tecnológica de la industria jugará un papel fundamental en la reducción de CO₂.
La fortaleza tecnológica de la industria jugará un papel fundamental en la reducción de CO₂.La RazónREPSOL

El Acuerdo de París sentó las bases de un nuevo paradigma para la sociedad. Ante la evidencia del cambio climático, todos los países han asumido la necesidad de transformar sus economías y acompasar su desarrollo con la reducción de emisiones, hasta alcanzar la llamada “neutralidad climática”. El nuevo marco abre un futuro esperanzador hacia un mundo más descarbonizado, en el que la industria, gracias a su fortaleza tecnológica, va a resultar determinante para reducir la huella de carbono e impulsar el crecimiento económico.

El horizonte de este mundo más sostenible está marcado: en 2050 las emisiones deberán reducirse en un 90%, según la ruta aprobada por el gobierno en el marco de la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP). La Unión Europea, por su parte, ha establecido el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para hacer esto realidad, cada esfera de la sociedad debe aportar su granito de arena.

En el caso de la industria, algunos de sus principales protagonistas han comenzado ya a aplicar nuevas estrategias en esta dirección. El Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), que consolida a este gas como un elemento indispensable en la lucha contra el cambio climático, es un buen ejemplo de ello. Este proyecto contará con una inversión superior a los 1.300 millones de euros hasta el año 2026, generará más de 1.340 puestos de trabajo directos y 6.700 indirectos, y resultará clave en la estrategia de descarbonización de España.

La industria del refino apuesta por la eficiencia energética para reducir las emisiones.
La industria del refino apuesta por la eficiencia energética para reducir las emisiones. La RazónREPSOL

Estas cifras avalan que la descarbonización puede ser, al tiempo, un motor en el desarrollo económico. El Corredor Vasco del Hidrógeno incluye la puesta en marcha 34 proyectos, entre los que destaca, por ejemplo, el desarrollo y construcción de la primera planta de electrolizadores alcalinos de 100 MW de Europa por parte de un consocio internacional, en el que participa Repsol junto a otras 14 entidades.

Claves de la transformación de la industria

Proyectos como el del Corredor Vasco del Hidrógeno demuestran que la transformación de la industria hacia un modelo más sostenible está ya en marcha. En el caso de la industria del refino, el objetivo es que todos sus procesos y productos sean cero emisiones netas y para ello cuenta con el apoyo de la economía circular, un modelo de producción y consumo que garantiza el crecimiento sostenible en el tiempo.

Los principios de la economía circular son fáciles de comprender: en un modelo lineal los residuos se desechaban aumentando el consumo de recursos naturales; en el modelo circular, se alarga la vida útil de los productos y los residuos se gestionan de forma más eficiente para darles una segunda vida y utilizarlos como materias primas de nuevos procesos. “El objetivo es cambiar la manera de producir y ser sostenibles. La economía circular ha pasado de ser una tendencia a convertirse en una realidad”, explica Carolina Ibáñez Cacho, Gerente de Economía Circular de Repsol, que se muestra convencida de que “llegará un momento en que podamos reciclarlo todo”.

Un operario en la sala de control de refino del Complejo Industrial de Repsol en Tarragona.
Un operario en la sala de control de refino del Complejo Industrial de Repsol en Tarragona.La RazónREPSOL

En la actualidad, las refinerías europeas se están transformando en polos multienergéticos capaces de tratar todo tipo de residuos orgánicos y convertirlos en combustibles de baja huella de carbono. Entre ellos destacan los biocombustibles avanzados, que se fabrican a partir de desechos como los residuos sólidos urbanos, agrícolas, forestales o de la industria agroalimentaria. España contará en 2023 con su primera planta de biocombustibles avanzados, gracias al proyecto que Repsol está desarrollando en su refinería de Cartagena, que tendrá la capacidad de suministrar 250.000 toneladas al año de estos productos. “Estos combustibles son una solución real y disponible para reducir las emisiones del sector de la movilidad” como explica Miguel Ángel Garcia Carreño, gerente de Desarrollo de Procesos de Repsol Technology Lab: “La composición química de los biocombustibles permite su uso en los vehículos actuales con motores de combustión. Además, van a resultar esenciales en sectores como el transporte pesado por carretera, la aviación y el transporte marítimo, que son difícilmente electrificables a corto plazo”

En este recorrido, todo suma. Por ejemplo, la tecnología y la digitalización. La industria del refino lleva décadas apostando por la eficiencia energética para reducir las emisiones y el consumo energético en sus procesos productivos. Ahora el sector da un nuevo paso en este sentido con el apoyo de tecnologías digitales como la inteligencia artificial, la automatización de operaciones, la sensorización masiva o el uso de la nube, que permitirán crear instalaciones industriales más seguras, autónomas y fiables.

Recuperando y reutilizando el CO₂

En este viaje por una industria más sostenible hemos comenzado por el empleo del hidrógeno, la economía circular y la eficiencia energética como claves de la descarbonización. Pero este recorrido cuenta con un ingrediente adicional, una tecnología que puede revolucionar la lucha contra el cambio climático en las próximas décadas: la captura, almacenamiento y uso del CO₂. Así es, más allá de evitar la emisión de carbono a la atmósfera, las tecnologías CCUS (captura, uso y almacenamiento del carbono, por sus siglas en inglés) permiten su recuperación para un posterior aprovechamiento como materia prima en diversos procesos.

Por ejemplo, este CO₂ puede ser empleado posteriormente como materia prima para fabricar combustibles sintéticos con cero emisiones netas o para la fabricación de nuevos materiales. Tomando como referencia esta tecnología, Repsol construirá en Bilbao una de las mayores plantas del mundo de este tipo de combustible que, al igual que los biocombustibles avanzados, se puede utilizar en los motores actuales de coches, aviones y barcos.

Efecto tractor en la economía de la descarbonización

Todos estos proyectos van a transformar el sector industrial español y europeo y contribuirán al cumplimiento del objetivo de reducción de emisiones fijado en el Acuerdo de París. Además, estas inversiones reportarán beneficios colaterales. La investigación en nuevas tecnologías y las inversiones en programas de reducción de emisiones estimularán la actividad y generarán ofertas de empleo cualificado, que tendrán un indudable efecto tractor en la economía.

Como puede apreciarse, la inversión para lograr una industria más sostenible, cuenta con más beneficios de los esperados. El esfuerzo inversor para descarbonizar el sector industrial del refino servirá de estímulo en la economía y el empleo incluso en otros sectores de la economía.