¿Sabes cómo conducir un coche eléctrico para aumentar su autonomía?

Recuperar la energía de las frenadas, no abusar de la presión sobre el acelerador y no usar el aire acondicionado pueden alargar el kilometraje

Las ventas de automóviles eléctricos cada día tienen un mayor protagonismo en el mercado gracias a que las baterías modernas están incrementando su autonomía. Con recorridos teóricos por encima de los trescientos kilómetros resultan especialmente eficaces para los desplazamientos en ciudad y alrededores aunque la falta de una red de cargadores ràpidos les lastra en los viajes de mayor kilometraje. Pero las técnicas de conducción eficaces pueden incrementar la autonomía de nuestro coche eléctrico en muchos kilómetros.

Sólo en agosto, las matriculaciones de automóviles totalmente eléctricos crecieron un 115,6% respecto al mismo mes de 2019. En los 8 primeros meses del año, las ventas de este tipo de vehículos, que se benefician de la etiqueta “Cero” de la DGT, aumentaron un 8,2% frente al periodo enero-agosto del ejercicio pasado.

Cada vez son más los automovilistas que se convencen de las ventajas de esta tecnología, como la libertad de acceso y estacionamiento en el centro de las ciudades, el comportamiento en carretera y el confort de circular sin ruidos ni vibraciones. Con cifras de autonomía que superan los 300 Kilómetros en la nueva generación de automóviles 100 % eléctricos han incrementado su utilidad. Pero si sabemos adaptar nuestro estilo de conducción a las características de las cadenas de tracción eléctricas, es posible ganar hasta un 35% de autonomía, según los ingenieros de las marcas fabricantes.

Como en el caso de los vehículos equipados con motores convencionales, el estilo de conducción puede mejorar la autonomía. Pisar el acelerador puede ser una tentación al circular en modo eléctrico, al tener todo el par motor disponible en cualquier circunstancia. Sin embargo, usar ese pedal conlleva un mayor consumo de energía que se paga en forma de kilómetros de autonomía. Por eso, al circular en modo “cero emisiones”, es mejor aprovechar al máximo la inercia y recorrer el máximo de metros posibles sin acelerar. Se calcula que, gracias a la regeneración de energía, cada kilómetro recorrido sin utilizar el acelerador supone 300 metros de autonomía adicional.

Para gestionar su autonomía, hay que tener en cuenta que los vehículos que circulan en modo 100 % eléctrico aumentan su radio de acción en situaciones en las que el consumo se dispara en automóviles que utilizan la combustión interna. La baja velocidad y el uso de los frenos en atascos y situaciones de circulación densa favorecen la autonomía, mientras la conducción en autopistas desiertas en las que se suele ir a mayor velocidad tienden a reducir la autonomía. En la planificación de rutas largas, conviene minimizar puertos de montaña y carreteras montañosas en las que el incremento de consumo afecta a la autonomía.

Los vehículos 100 % eléctricos suelen disponer de dos modos de recuperación de energía en las frenadas, que pueden activarse desde la palanca de cambio. Para llegar más lejos, se puede recuperar autonomía desde el momento en el que se levanta el pie del acelerador. Como en el caso de los automóviles convencionales, factores como la carga o el sistema de climatización pasa factura en el consumo de energía. Por esto es importante eliminar objetos o accesorios innecesarios, como las barras de techo, y recurrir a una de las grandes ventajas de los vehículos eléctricos: la posibilidad de programar la calefacción o el aire acondicionado mientras se están cargando, que permite disfrutar de la temperatura óptima a bordo en todo momento sin perder ni un kilómetro de autonomía. Se calcula que un uso excesivo del climatizador puede reducir el radio de acción en un 35%. La presión de los neumáticos también puede sumar autonomía. Unas ruedas poco infladas consumen más energía y reducen el kilometraje posible.