Música

Mucho y bueno

La banda continúa de gira y publica su nuevo single en digital, «Grupo revelación»

De izquierda a derecha, Carlos Pinto, Miguel de Lucas, Martí Perarnau y Víctor Cabezuelo
De izquierda a derecha, Carlos Pinto, Miguel de Lucas, Martí Perarnau y Víctor Cabezuelo

En un año en que Vetusta Morla o Russian Red publicarán pronto su tercer trabajo, uno de los nombres que promete dar que hablar es el de Mucho, con el aperitivo de un nuevo single que sólo se podrá conseguir en versión digital, así como en los conciertos que el grupo ofrecerá las próximas semanas, empezando el jueves 30 en Madrid, para después estar en Santa Cruz de Tenerife (31) y, ya en febrero, en Valencia, Murcia y Cáceres. «Grupo revelación» es uno de los temas que más está sonando en estos primeros días de 2014, presentándose como una incondicional declaración de amor a la música, con la canción como unidad de medida y una personalidad cada vez más acusada: «No creemos en la estandarización, ni queremos una industria vacía y sin sensibilidad», dice el grupo a modo de carta de presentación. Pero hay más, porque se trata también de un afilado medio tiempo, un golpe encima de la mesa, como en su momento fueron, aunque con un pop bien distinto, temas como «Una nueva prensa musical», de Los Planetas.

Abunda en ello Martí Perarnau, voz, guitarra y teclados de Mucho: «Es un estado de ánimo el que nos lleva a componer una determinada melodía y a escribir una letra que la acompañe. Desde que nació el grupo hemos tenido claro que buscábamos algo original y diferente pese a algunas críticas que sabíamos que aparecerían. En el caso de "Grupo revelación"hemos intentado resumir todo eso». Una declaración de intenciones precisamente en una época en la que la música se consume a velocidad de vértigo, posicionándose frente a los «hypes» que surgen casi a diario para poco después morir sin mayor recorrido. «No creo que sea la escena lo que hay que cambiar. Hay muchas bandas y muy buenas. Creo que la industria musical es la que más culpa tiene del adormecimiento. Debería ser más fácil la difusión en los medios, por ejemplo, o se debería considerar que los grupos formamos parte del patrimonio cultural del país».

El fin del mundo

Mucho nació en Toledo de las cenizas de The Sunday Drivers, y publicó su debut en 2011, al que el año pasado seguiría «El Apocalipsis según...», un álbum sobre el fin del mundo, la debacle global y la necesidad de construir algo mejor. Pero sobre todo un trabajo que marcaba un punto y aparte, alejándose del pop-rock de maneras clásicas que dominaba sus primeras canciones. En cuanto a la tercera entrega, Martí Perarnau aún no pone fechas, pero sí tiene claro cuál es el camino a seguir: «No tenemos miedo a experimentar con estructuras y sonidos, aunque parezcan apuestas arriesgadas. Buscamos siempre una evolución sobre lo anterior y en ese sentido "Grupo revelación"es una buena línea de partida, pero algo más aparecerá, seguro».

De lo que tampoco cabe duda es de que la banda es uno de los nombres con mayor proyección de nuestra escena y de que aspira a tomar el testigo, en cuanto a pop de raíz independiente y público potencialmente más amplio se refiere, de Vetusta Morla o Lori Meyers: «No sabemos muy bien qué nos deparará el futuro. Nos quedan muchos sitios por visitar, así que de momento la intención es seguir tocando. En realidad, no hace ni un año que salió "El Apocalipsis según...", por lo que todavía es un disco joven». Este tiempo, prosigue, «lo hemos vivido como una nueva etapa. Ha habido un proceso de limpieza y una búsqueda a nivel compositivo, además de que nos hemos enfrentado a cambios que parecen haber salido muy bien, como la entrada de Víctor Cabezuelo en lugar de Fausto Pérez, o el nuevo sello». De hecho, el capítulo que se abría con ese segundo trabajo coincidió con el paso de la banda a Marxophone, donde también militan Nacho Vegas, Refree, Fernando Alfaro, L.A., The New Raemon o León Benavente. «Estamos muy contentos, porque no es una discográfica convencional. Confían en sus artistas y creen en su música sin interferir». Una trayectoria que se sustenta, según sus propias palabras, en tres pilares fundamentales: «Romanticismo por la admiración a los clásicos, honestidad porque somos fieles a nuestro propio estilo, y aspiraciones cósmicas por la experimentación instrumental y porque de alguna manera tendremos que definirnos, ¿no?».