El confinamiento agrava las dificultades de aprendizaje de los alumnos con dislexia

La presidenta de Adixmur reivindica un cambio en la metodología educativa para que sea más inclusiva

La nueva situación educativa marcará un antes y un después en la metodología de trabajo de profesores, alumnos y centros. A los problemas que ya de por sí supone trasladar la docencia a los hogares, hay que tener en cuenta a los niños con dificultades especiales, quienes encuentran aún más obstáculos para seguir el ritmo de la clase. Con motivo del Día Internacional de la Dislexia que se celebró esta semana, la presidenta de la Asociación de Dislexia y otras dificultades de Aprendizaje de la Región de Murcia (Adixmur), Ana María Martí, recuerda la «locura» que supuso el confinamiento de octubre, y apunta a la «incertidumbre» que puede suponer el aislamiento de los menores con los casos Covid detectados en las aulas.

«A veces, los padres necesitan ayuda externa para que sus hijos hagan los deberes o tengan más apoyo, y eso se da en los colegios. Cuando la educación se traslada a casa, es una bomba de relojería. Los niños necesitan que nos sentemos toda la tarde a su lado, son dependientes, y en los colegios encuentran el refuerzo tanto de profesores como de compañeros que en casa no».

Esta situación, además, se agrava con la cada vez más notable brecha digital, en la que las familias más humildes no cuentan con acceso a internet.

«El ordenador se usa para todo, y durante los meses de confinamiento los hogares que no tenían estos dispositivos quedaban fuera de juego. Es verdad que al principio mandaban los deberes y el material a casa, pero no llegó a funcionar del todo y los menores se quedaban descolgados de las tareas escolares. Los niños con dislexia no tienen esa capacidad de organización que el resto sí».

En este sentido, también apuntó a los obstáculos que se encuentran las familias a la hora de dar un respaldo educativo a sus hijos. «Incluso cuando encuentras familias implicadas en prestar todo su tiempo a la educación de los menores se hace duro, porque supone contar con toda la paciencia que los niños necesitan para aprender. Lo malo es que los padres no lo entendieran y ahí es donde se ha generado conflicto. Muchos de los niños con dislexia la han heredado genéticamente de sus padres».

Para eso existe la organización. Martí señala que durante el confinamiento se creó una normativa para que los niños con dificultades especiales no dejaran de atenderse, por lo que el primer objetivo era que la familia entendiera la preparación que suponía la educación en casa. «Ellos necesitan una organización, y para eso estamos en Adixmur, para ayudar a las familias a formarse y a conocer cuáles son las características de estos niños para poder llevarlas a la práctica y que no les suponga una carga tener un niño con dislexia».

Cambio en la metodología

Una de las cuestiones que la presidenta de Adixmur destaca que es necesario cambiar es la metodología de trabajo en los centros. Asegura que muchos de los profesores no quieren salir de su «zona de confort», pero que es un paso necesario para adaptar la educación a todos los niveles.

«Se necesita una metodología mucho más inclusiva de la que puedan formar parte todos los alumnos. No se trata solo de memorizar, sino de trabajar la creatividad, el aspecto más social. Para los niños con dislexia es mucho mejor trabajar por equipos ya que es la parte que ellos entienden, que mejor les va al aprendizaje. De otra forma, les cuesta mucho más».

Por eso, insiste en la idea de flexibilizar ámbitos como los exámenes y buscar más la calidad que la cantidad.

«Por ejemplo, si en vez de poner cinco divisiones se ponen tres, se estará dando la oportunidad al alumno de demostrar que sabe hacerlo sin la presión que les supone a ellos. Nos hemos encontrado con docentes que se resisten a cambiar su forma de enseñar, pero hay que recordar que los niños con dislexia están dentro del sistema educativo y deben tener las mismas oportunidades que el resto».