Opinión

¿Esto no es una violación?

En cada español hay un juez, un árbitro y un entrenador de fútbol. Son los magistrados los que administran la Justicia. Conviene recordarlo, aunque sea una obviedad: que los jueces deciden, no la plaza pública, con las piedras en la mano. Pero como soy un ciudadano que puede opinar y opina, con el debido respeto a Sus Señorías, digo: me avergüenza leer que se advierte de que las relaciones «se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron, de modo que las prácticas sexuales se realizaron sin la aquiescencia de la denunciante en el ejercicio de su libre voluntad autodeterminada, quien se vio así sometida a la actuación de aquellos».

También relatan ustedes que «estaba viviendo una intensa situación de desesperación, angustia y ansiedad». Si después de leer estos párrafos se llega a la conclusión de que lo que ocurrió en aquellos sanfermines fue solo un abuso sexual como si le hubieran cogido una teta casi al descuido, hay algo que chirría. O el relato está hinchado o la sentencia es una rueda pinchada. No se entiende una cosa y la contraria. Sea bienvenida la ceguera de la Justicia. Pero, al menos por lo que cuentan, resulta que vieron y luego se taparon los ojos. Si lo que plasman ustedes mismos no lo consideran una violación, ¿qué faltaba? ¿Un par de guantazos bien dados?