“El linchamiento de la Guardia Civil”

Estamos ante una fábula muy bien orquestada en su día por la izquierda radical y el independentismo con el objetivo propagandístico de conseguir réditos electorales y desprestigiar al PP

La opinión de Francisco Marhuenda.
La opinión de Francisco Marhuenda.La Razón

Lo que estamos asistiendo estos días no tiene parangón. Estoy asombrado. Esperaba que el ambiente se serenara a pesar de los tiempos tan convulsos que nos toca vivir, pero la realidad es que continúa el linchamiento contra la Guardia Civil. Se cuestiona frívolamente una actuación como policía judicial de conformidad con los términos establecidos en el artículo 126 de la Constitución, el 547 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Real Decreto 769/1987, regulador de la Policía Judicial. Los «neojuristas» que pueblan las redes sociales y algunos medios han arremetido contra el informe elaborado por los agentes de la Unidad Orgánica de Policía Judicial dependiente de la Comandancia de Madrid. Hay que aclarar que no se eligieron a unos guardias civiles de forma caprichosa, sino que se dedican, precisamente, a elaborar los informes que les solicita el juez o fiscal competente. Son trabajos exhaustivos en los que se indica cuando se trata de «información obtenida de la fuente abierta pública». No son solo de recortes de prensa, como se ha intentado aducir para desprestigiar la labor de estos agentes.

Estamos ante un documento que es una parte dentro de un proceso de instrucción. No es una sentencia, sino un informe, pero algunos políticos se han puesto muy nerviosos. Desde la Transición hasta ahora no recuerdo un ataque tan frontal contra este cuerpo ejemplar, así como un cuestionamiento de unas diligencias, por parte de algunos, con una osadía que raya el fanatismo. Su descalificación, a partir de la labor de análisis realizada por políticos en el Ministerio buscando algún error, roza el ridículo y han lanzado una campaña como nunca se había desatado contra un documento similar. La excusa de que lo sucedido responde al deseo de Marlaska de desmantelar una «policía patriótica» es un insulto al coronel Pérez de los Cobos, que tiene un expediente tan brillante como intachable, y los tenientes generales que renunciaron a sus cargos, así como al resto de mandos y guardias que saben que ni existe ni ha existido una estructura de estas características en la Guardia Civil. Estamos ante una fábula muy bien orquestada en su día por la izquierda radical y el independentismo con el objetivo propagandístico de conseguir réditos electorales y desprestigiar al PP. Atacar a miembros de la Guardia Civil para esconder la prepotencia gubernamental es un comportamiento reprobable.