Y un día descubres que eres un terrorista

Eric Bautheac es también Mohamed N, un argelino con nacionalidad francesa, que está fichado por marcharse a Siria para formar parte del Estado Islámico

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En las aduanas de los aeropuertos siempre hay un aire de suspense, un segundo de temor: el que va desde que el guardia estudia la cara del pasaporte con una seriedad que no puede ser fingida. hasta que te mira a ti, que te has puesto las gafas y te has afeitado para que tu cara actual concuerde con el rostro del joven y lleno de esperanzas de los papeles. Ese momento de tensión puede crecer más cuando te dice algo en un idioma desconocido y no sabes si lo que quiere saber es si llevas armas o si te lo que te pregunta es si te gusta la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla.

En medio de los nervios (pues ya te ves esperando ahí mientras tu familia, que ha pasado ya la frontera, no es de mirar atrás) sólo se te ocurre responder en esa especie de esperanto que practican muchos españoles: es hablar en español, pero mucho más alto.

A Eric Bautheac, futbolista francés, le sucedió algo parecido cuando fue a jugar a Australia. «Normalmente llegas, das tu pasaporte, lo escanean y te vas, pero allí tardaron sus diez minutos. En ese momento, me dije: ‘‘que pesados son estos australianos’’», y no se hizo más preguntas. Nos gusta pensar que las cosas que nos suceden son casuales y no causales. Al acabar la temporada, volvió a Francia. Enseñó su identidad casi sin mirar, que era regresar al hogar: «Eric –le dijo un guardia– ¿sabes que deberíamos arrestarte y ni siquiera dejarte entrar en territorio francés?».

La explicación posterior no fue mucho más tranquilizadora: «Alguien se hace pasar por ti y ésa persona, además, está perseguido en todo el mundo por actos de terrorismo».

Eric Bautheac es también Mohamed N, un argelino con nacionalidad francesa, que está fichado por marcharse a Siria para formar parte del Estado Islámico. Es una acción común de los terroristas tomar otras identidades. En España, a ETA solían encontrarle carnés de identidad falsos de personas reales, así podían moverse con mayor libertad o pasar por las aduanas con firmeza sin miedo a ser detenidos,

Para el futbolista francés, la vida se ha complicado: «Tuve que hacerme DNI y pasaporte nuevo y siempre tengo que llevar la denuncia por suplantación de identidad encima. Hasta que sea arrestado, no tendré solución. Cada vez que tengo que viajar es un lío», cuenta.

Además la denuncia está en francés y no todo el mundo entiende ese idioma. Ahora juega en Chipre y cuando volvía a su país, paró en Frankfurt un sábado con el plan de dormir en un hotel esa noche y salir a la mañana siguiente hacia París. Sin embargo no le dejaron salir del aeropuerto y se pasó la noche en esas sillas tan cómodas de las terminales, probablemente diseñadas en una sala de tortura.

Después del verano tendrá que volver a Chipre a jugar, ponerse en la cola de la aduana, temer ser detenido y quizá repetirse una frase tan cierta y tan contraria a los libros de auto ayuda: a veces ser tu mismo es un verdadero problema.