Una crisis que no esconderá la propaganda

Lo mejor sería que cada administración se dedicara a lo suyo, pero entonces no seríamos la España rebelde, anárquica y frentista de siempre

Un sector de la izquierda considera beneficiosa la politización de la pandemia para culpar al PP. No digo expresamente toda la izquierda. Este frentismo quiere producir un efecto adormidera en un momento de grave crisis política, económica e institucional, pero tiene unas consecuencias muy malas a medio y largo plazo. A lo mejor el optimismo gubernamental sobre la recuperación económica es más certero que mi inquietud y pesimismo. No creo que se produzca esa rápida salida cuando contemos con la vacuna. Me cuesta identificar cuáles son los sectores que van a provocar esa aceleración generando unos ingresos excepcionales que permitan reducir el enorme endeudamiento que está asumiendo el sector empresarial. El público es muy visible y está inmerso en una inquietante espiral. La caída de los ingresos tributarios debería angustiarnos, pero parece que repetimos los felices Años Veinte justo antes del Crac del 29 y la Gran Depresión. No percibo la desazón que debería ser lógica en unas circunstancias como las actuales, pero a lo mejor estoy equivocado y efectivamente estamos en un paréntesis previo a la Gran Recuperación. Esto me suena lo mismo que la Nueva Normalidad que estamos viviendo desde hace meses que no es ni nueva ni normal.

En este escenario pandémico resulta muy útil la cortina de humo de la guerra de cifras, los confinamientos, las mociones de censura y otros fuegos de artificio con los que nos deleitan día tras día. Los últimos datos oficiales demuestran que las medidas que había adoptado Madrid eran adecuadas, pero no hay ninguna certeza con respecto a la covid-19. No hay más que ver lo que está sucediendo en todo el mundo e incluso en zonas como Nueva York que nuestros queridos progres ponían como ejemplo para atacar a Ayuso. Lo mejor sería que cada administración se dedicara a lo suyo, pero entonces no seríamos la España rebelde, anárquica y frentista de siempre. Las ciudades de León y Palencia amanecen hoy confinadas, porque superan los 500 afectados por cada 100.000 habitantes en los últimos días, el índice de positividad de las pruebas PCR está por encima del 10 por ciento y la ocupación media de las UCIs es más del 35 por ciento. Por ello, nadie debería politizar la crisis sanitaria y dejar que sean las consejerías las que gestionen la lucha contra la pandemia. La izquierda debería asumir que la propaganda y las maniobras políticas no impedirán el tsunami de la crisis económica.