Triste aniversario
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Hace cuarenta y dos años el pueblo español refrendó la Constitución con un apoyo de más del 88 por ciento de los españoles, siendo el apoyo en Cataluña superior al 90 por ciento, y Guipúzcoa la provincia con menor apoyo en la que se alcanzó un nada desdeñable 64,6 por ciento. El refrendo fue abrumador, abrazando los españoles el pacto del 78 que habían forjado unos políticos que con profundas diferencias ideológicas se inspiraron con una vocación de concordia y acuerdo. De los partidos políticos que apoyaron el no, que fueron una minoría, destaca la presencia de dos, ERC y Herri Batasuna, los cuales con muy poco éxito se emplearon a fondo para conseguir el rechazo del texto constitucional en el País Vasco y en Cataluña. Pasado un tiempo, asistimos a cómo estos partidos, Herri batasuna a través de sus herederos de Bildu, se han convertido en codirectores de la política nacional junto al actual gobierno cada vez menos socialista y más comunista. Esto es extremadamente grave y muy peligroso, amen de totalmente desleal con el proceso de transición y consolidación democrático en España. Esta última semana ha sido un triste prolegómeno a este aniversario de nuestra Carta Magna, en la que podemos comprobar como los que en su momento se opusieron a su aprobación , los que nunca han apostado por el proyecto de España, hoy codirigen la política nacional con un presidente de gobierno que no duda en utilizar al Estado como combustible para alimentar sus ansias de mantenerse en el poder al precio que sea y sin dudar en enajenar a su vez el patrimonio histórico-político de nuestra nación. Pedro Sánchez mintió a los españoles cuando les pidió el voto y pactó con el partido más radical de Europa sentándolos a la mesa del Consejo de Ministros. Por si eso fuera poco, se apoya en el Parlamento en el independentismo y en todos los partidos que están en contra del Estado y de España, incluida la vieja Batasuna; el proyecto que vamos conociendo consiste en la demolición de la España constitucional que tantos sacrificios ha costado edificar. Ha conseguido unos Presupuestos que nos costarán muy caros en términos democráticos, además de los económicos. Porque nacen con un elevadísimo déficit constitucional, con graves recortes en cuestiones como la igualdad entre españoles, con un saldo negativo en términos de libertad y de defensa de lo que es común a todos nosotros y con una deuda pública inmensa hacia las víctimas del terrorismo. Los pagos y contraprestaciones a sus socios los empezamos a vislumbrar: acercamiento de presos para conseguir unos votos e indultos o rebajas penales para conseguir otros. Nos toca a otros defender a España, defender al Estado y defender la Constitución frente a esa coalición entre la irresponsabilidad del PSOE, la radicalidad de Podemos y las posiciones contrarias al interés general de todos y cada uno de sus socios. Un Gobierno que no se detiene ante nada, que parece que ha encontrado en la polarización y la división entre españoles su único discurso, su único proyecto y balance. Triste aniversario para nuestra Constitución.